Considerándote me ayudás

Título del trabajo: Considerándote me ayudas a considerarte y a considerarme.

Autoras: LAPUNAS, Verónica; RUFFATO, Adriana.

Institución: Escuela Nº 16, D.E. 19º.

 

Resumen: La presentación que realizamos es una muestra de nuestras prácticas pedagógicas que se realizaron con los alumnos del Grado de recuperación y de Segundo grado “B” del turno tarde de la Escuela Nº 16 DE.19 durante el año 2009. La Escuela, común, está ubicada en el barrio de Villa Soldati.

El Grado de recuperación tiene una participación muy activa dentro de esta Escuela, se los convoca en todas las actividades institucionales. A su vez, se integran a Segundo grado para compartir las materias curriculares. Considerábamos que la verdadera integración e inclusión no podía quedar solamente abocada a estas horas sino que debíamos ampliar los momentos y propiciar espacios en donde los niños pudieran realmente trabajar, complementándose mutuamente.

Relatamos una situación en la que los alumnos de segundo se comprometieron a colaborar con uno de los niños en particular y dos proyectos que los convocaron a una tarea conjunta, pero con uno de ellos se logró que los niños/as del gradito sintieran que ellos podían enseñar a los “otros” y los alumnos de segundo pudieron comprender que todos somos capaces con todas nuestras posibilidades y limitaciones, de enseñar y de aprender, cuando algo nos compromete y hay “alguien” dispuesto a recibirlo.

 

 

Nuestras prácticas pedagógicas se realizaron con los alumnos del Grado de recuperación y de Segundo grado “B” del turno tarde de la Escuela Nº 16 DE.19 durante el año 2009. La Escuela común -pública, dependiente de la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires- está ubicada en el barrio de Villa Soldati.

El Grado de recuperación tiene una participación muy activa dentro de esta Escuela, se los convoca en todas las actividades institucionales, desde los actos, talleres, proyectos institucionales, uso de la sala de informática, etc. A su vez, se integran a Segundo grado para compartir las materias curriculares: Educación Física, Educación Plástica, Educación Musical y Tecnología.

El Gradito[1] estaba constituido por 6 niños: dos concurrían desde el año anterior, dos que venían derivados de primaria común y dos de jardín de infantes en donde realizaron permanencia. Era un grupo muy diverso, todos en diferentes niveles, con dificultades en la expresión, comprensión, lectoescritura y resolución de situaciones problemáticas.  “…hay que empezar a enseñar desde el punto donde se encuentra el niño, no hay otro punto desde donde empezar, pero con niños distintos, tenemos que empezar desde sitios diferentes.” [2]

Consideramos que en tanto los docentes seamos actores de un proceso escolar que ponga en juego estrategias de integración podremos lograr en aquellos que tienen una primera experiencia en primaria o quienes tuvieron experiencias escolares negativas anteriores puedan encontrar un efecto con el que se aumente su autoestima y sus posibilidades frente a sus potenciales.

En el transcurso de la etapa diagnóstica ambas docentes observamos las diferentes maneras de interactuar, integrarse y relacionarse de los alumnos.

Teniendo en cuenta que la verdadera INTEGRACIÓN e INCLUSIÓN no podían quedar solamente abocadas a las horas de las materias curriculares, debíamos ampliar los momentos y propiciar espacios en donde los niños pudieran realmente trabajar, complementándose mutuamente.

En la primera reunión de padres se planteó la modalidad de trabajo. Se les informó el valor que tiene la integración, y qué actitudes favorecen a una verdadera inclusión.

“P”[3] uno de los niños del Grado de recuperación presentaba serios compromisos en el habla, situación que limitaba su relación con el resto de los chicos. Era su primera experiencia en escuela primaria, no podía ordenarse dentro del aula, sacaba todos los elementos de su mochila para usar uno en particular. Usaba su cuaderno dibujando sólo garabatos, en cualquier lugar. Reconocía los números y letras de los carteles pero no los podía escribir ni decir correctamente. Su vocabulario era escaso y sólo expresaba palabras sin un sentido comprensible para que se lo pudiera entender. Aún así, los compañeros lograron aceptarlo y acompañarlo en esta etapa inicial de la escuela primaria.

Sus pares fueron un ayuda y sostén importante para “P”, ellos le enseñaron cómo ordenar sus cosas, qué cuaderno debía usar, le copiaban las notas importantes en su cuaderno de comunicaciones, etc. Le enseñaron la rutina y hábitos del aula, cómo manejarse en relación a la merienda. “P” necesito que le ¨prestaran¨ el cuerpo para comenzar a comprender como funcionar en otro contexto extrafamiliar.

A su vez “P”¨ ayudaba a todos sus compañeros en la hora de informática, herramienta que manejaba con seguridad y conocimiento. Esto facilito que él encontrara su lugar activo dentro del grupo, elevando su autoestima.

Una situación que fue bisagra para el grupo de alumnos y las maestras es la siguiente:

Estábamos las docentes esperando a la Profesora de Plástica, cuando empezamos a preguntar que alumnos habían faltado ese día. Comenzaron a decir uno por uno a los ausentes, cuando nombran a “P”¨, un alumno pregunta:

A. 1: ¿Por qué “P” no sabe hablar? (risas de los demás niños)

M. R.[4] : “P” habla como puede, él esta aprendiendo….

A. 2: ¿Cuántos años tiene?

M. R.: ¿Cuántos años creen que tiene?

A. 2: 4

A. 1: 3

M. G.[5]: Tiene siete años.

Varios alumnos: ¡Cómo yo! ¡Cómo yo! ¡Cómo yo!

A1: Si tiene siete años…. ¿Por qué no sabe hablar?

M. R.: Porque no todos aprenden en el mismo tiempo, hay chicos que necesitan más tiempo…

M. G.: “P” nunca hizo primer grado como ustedes, sólo fue a jardín….

Los alumnos miraban y escuchaban con mucha atención.

M. R.: Nosotras le estamos enseñando, pero solas no podemos… ¿Ustedes tienen ganas de ayudarnos?…..

M. G.: Necesitamos de la colaboración de ustedes porque “solas” no podemos…. ¿Nos ayudan?

Todos los alumnos dijeron que sí con mucho entusiasmo.

Después de esta intervención, la relación con “P” cambió, se modificó. Encontrando en todos sus compañeros apoyo y ayuda. Circunstancia que favoreció altamente a “P” y al grupo para trabajar los valores: el respeto, la colaboración y la aceptación de la diferencia.

Al conversar y aclarar la situación con ellos facilitó y habilitó un espacio diferente dentro del aula.

La información tanto a los niños como a los padres, el poder poner en palabras, explicitando dificultades y pidiendo colaboración del otro aporta una complicidad que nos involucra hacia un resultado exitoso que tiende a la integración e inclusión pues negar realidades nos lleva cimentar la exclusión.

Creímos necesario para una favorable interacción grupal poder compartir:

– La merienda después de las materias curriculares.

– Proyectos.

– Lecturas de las docentes que incluían reflexión sobre los textos, renarración con producciones escritas o expresiones plásticas.

– Los festejos de los cumpleaños, a mitad y fin de año.

– Los actos escolares.

– Experiencias directas: salidas a Plaza de Mayo y al Parque de la Ciudad con la ejecución de instrumentos al aire libre ensayando para la “Muestra de Música”, realizada en la Escuela con la participación de los alumnos de 6 y 7 grado a fin de año.

– Participación en la “Muestra de Ciencias Naturales” destinada a toda la comunidad educativa en el mes de noviembre.

Nos centraremos en el punto de los Proyectos en función de esta presentación y como demostración de nuestras prácticas pedagógicas. Fueron dos:

– “Las Plazas de mi  Ciudad” que se enmarcaba dentro del PEI “Un camino hacia el Bicentenario” con una visita a Plaza de Mayo y al Cabildo.

En su desarrollo comenzamos facilitando imágenes de la Plaza de Mayo en distintos momentos como motivador de la investigación, buscamos información y consultaron en sus hogares la importancia real de la Plaza de Mayo en la historia del pueblo argentino.

En biblioteca vimos un video editado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2003 sobre los cambios producidos en La plaza de Mayo desde 1800 hasta la actualidad.

Realizamos registros escritos.

Hicimos lectura grupal de textos informativos.

Visitamos la Plaza de Mayo y el Cabildo. Los alumnos dibujaron las construcciones desde distintas perspectivas de la Plaza (ubicados en grupos: norte, sur, este, oeste). Se tomaron fotos.

El Cabildo, su patio, el aljibe, la Casa de Gobierno y el cambio de guardia los deslumbraban. Al ver los pañuelos pintados en el piso alrededor de la Pirámide de Mayo pudieron corroborar esa huella de la historia que habían escuchado en los relatos de la Escuela sobre los desaparecidos, el Día de la Memoria y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Pudimos entrelazar los conocimientos adquiridos mediante la consulta en los libros de texto, las fotografías, las imágenes, la información de la Web con la propia vivencia en el lugar sintiendo que ese lugar, que había sido “tan lejano e importante en la historia”,  era en ese instante “tan cercano y tan propio” que los conmovía.

Se compararon características y funciones de distintas Plazas.

Fuimos haciendo ajustes según las acciones y  motivaciones de los alumnos.

“Trufas para el Día de la Familia” fue una propuesta pedagógica pensada para que los alumnos del gradito pudieran transmitir el saber con un mayor protagonismo y responsabilidad frente sus pares de modo que pasaran de ser actores pasivos a ser sujetos activos en función del conocimiento previamente adquirido.

Para lograr este objetivo los niños y niñas del grado de recuperación hicieron trufas respondiendo al texto instructivo “receta”  y convidaron con una pequeña cantidad en un platito que traía un mensaje por el Día de la Madre a la Seño de segundo. Los alumnos del grado querían que se los convide, entonces, se les planteó que los alumnos del gradito les podían enseñar cómo se elaboraban. Inmediatamente todos aceptaron entusiasmados. Los chicos dejaron dicho los ingredientes y utensillos que se necesitaban. Al día siguiente todos estábamos “con las manos en la masa”. Había un niño del gradito en cada uno de los grupos que se habían formado. Con ellos se compartió la lectura de ese texto que presentaron en un afiche y eran los “encargados” de explicar el paso a paso en cada grupo.

Con este proyecto se logró que los niños/as del gradito se sintieran que ellos podían enseñar a los otros chicos/as. Los alumnos de segundo grado pudieron comprender que todos somos capaces con todas nuestras posibilidades y limitaciones, de enseñar y de aprender, cuando algo nos compromete y hay “alguien” dispuesto a recibirlo.

Fue significativa la construcción de experiencias positivas en las que las relaciones entre nosotros y los otros estaba presente en la cotidianeidad de la dinámica escolar.

McLaren afirma que “la diferencia es tanto construida como abordada”[6]. Según sea nuestra mirada y nuestro accionar distintos serán los resultados.

Es importante reflexionar sobre la postura que tuvimos las docentes frente a nuestro rol en la integración e inclusión pues consideramos que todos pueden aportar y que todos somos diferentes lo que nos ayuda a enriquecernos en el desarrollo de valores que apuntan al respeto por uno mismo y por el otro, a la solidaridad, a la tolerancia, a compartir, al esfuerzo, a reconocernos distintos y únicos y a fomentar el afecto entre los miembros considerándonos a todos parte de un único grupo en el que cada uno es importante.

Tenemos puntos compartidos que se atraviesan en la búsqueda de un objetivo en común en el que lo que nos proponemos es vivenciado desde lo cotidiano y real, desde los ejemplos, las palabras, los silencios, los gestos, los “saberes” y los “no saberes”, las miradas habilitadoras y la coherencia de ambas en el deseo de brindarle al otro herramientas a través de las cuales poder destacarse mediante la construcción de experiencias efectivas.

En 2010 “P” y dos niñas permanecieron en el gradito. Dos pasaron a la escuela primaria común y otro alumno a una escuela especial. Es nuestro mayor deseo que el paso por el gradito de la Escuela 16 del DE. 19 haya sido un puente a experiencias escolares favorables en la que puedan haberse sentido valorados y hayan logrado aprendizajes que van más allá de los contenidos puramente curriculares.

 

Referencias bibliográficas

 

  • McLaren, P.: Hacia una Pedagogía crítica de la formación de la identidad posmoderna. Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos, Cuadernos, Centro de Producción y Comunicación, 1994.
  • Stubbs, M. en Heredia, L. y Bixio, Beatriz: Distancia cultural y lingüística. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1991.

[1] Se utilizará Gradito (6 niños y niñas) para referirnos al Grado de Recuperación y Grado para Segundo Grado “B” (30 niños y niñas) acorde a la cantidad de alumnos, en ningún momento se pretende otro tipo interpretación.

[2] Stubbs, M. en Heredia, L. y Bixio, Beatriz: Distancia cultural y lingüística. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1991, pág. 125.

[3] “P” es la forma con que identificaremos a este niño del Grado de recuperación.

[4] M. R.: Maestra Recuperadora: Verónica Lapunas.

[5] M. G.: Maestra de segundo grado: Adriana Ruffato.

[6] McLaren, P.: Hacia una Pedagogía crítica de la formación de la identidad posmoderna. Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos, Cuadernos, Centro de Producción y Comunicación, 1994.

 

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