Generando espacios

Título del trabajo: Generando espacios para conocer y que nos conozcan: caminando hacia la Título Título del trabajo: Generando espacios para conocer y que nos conozcan: caminando hacia la inclusióninclusión.

Autoras: DÍAZ, Andrea; EMANUELI, Claudia.

Institución: Escuela de Educación Especial Nº 33, D.E. 8º.

 

Resumen: La experiencia presentada forma parte del proyecto escuela 2010. Las necesidades institucionales nos llevaron a plantear nuevas prácticas inclusivas en aulas comunes donde alumnos y maestros interactúan haciendo circular el conocimiento en un trabajo colaborativo.

Se trata de construir redes para posibilitar la elaboración de nuevos modelos de abordaje (en este caso a nivel grupal) con el objetivo de asegurar el derecho de aprender en espacios compartidos.

 

 

La escuela que conocemos se organizó como un medio de distribuir conocimientos a todos, y para producir una cultura común que garantizara la inclusión en una sociedad integrada.

Durante el transcurso del tiempo los términos igualdad, desigualdad, homogeneidad, heterogeneidad, integración, diversidad, inclusión, fueron aplicados por las políticas educativas para moldear acciones y prácticas  que conformaran instituciones inclusivas.

No siempre estas acciones y prácticas resultaron exitosas. Se han priorizado el “cumplir” con la tendencia inclusiva sin un verdadero convencimiento, apremiados y exigidos por demandas externas.

Sabiendo que el niño tiene  un lugar   como sujeto de derecho  en la escuela pública, entendemos que la misma  debe  acoger a todos los alumnos e implementar las estrategias  adecuadas en relación a otras instancias educativas que permitan que transite en igualdad de oportunidades su educación.

La escuela siempre debió trabajar con las desigualdades, con la diversidad, siempre incorporó a una población  con diferencias, asumiendo como podía la responsabilidad en el aprendizaje de sus alumnos con o sin acompañamiento de la escuela especial. No siempre actuó con el apoyo necesario y con el convencimiento de la importancia para el alumno de la pertenencia al ámbito irremplazable de la Escuela común.

Con el tiempo fue cambiando fue el modo de intervención. Actualmente el paradigma de la inclusión adopta una perspectiva social- pedagógica que supera la concepción de sujeto con necesidades especiales, surge el concepto de barreras al aprendizaje y a la participación. Se trata de generar espacios, redes de trabajo colaborativo, participativo, con todos los agentes intervinientes en este proceso: niños, docentes, familias, comunidad .considerando la desigualdad o diferencia cualquiera que esta sea  un recurso enriquecedor para el aprendizaje de todos y no como un problema. es brindar apoyos y ayudas para que todo niño que encuentre obstáculos para aprender y participar  los supere a través de adaptaciones curriculares socioconstructivas. Es cuestión de  actitud, de  respeto al alumno que aprende más allá de sus dificultades, minimizando barreras y evitando que cualquier diferencia se convierta en desigualdades educativas o sociales.

La Escuela Especial N° 33 “Santa Cecilia”,  única escuela de niños ciegos  de nivel inicial y primaria del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no pudo mantenerse ajena a estos cambios. Si bien tiene muchos años de trayectoria integradora , con una modalidad de integración pedagógica plena en la escuela común permitida y avalada por las normativas del momento, que  consiste en la concurrencia del alumno ciego a la escuela común, en contraturno a escuela especial y el maestro integrador  acompañando y asesorando al docente común, actualmente se encuentra en un momento institucional donde necesita tomar  o apropiarse de prácticas de inclusión distintas y particulares con ciertos alumnos que si bien no reúnen requisitos para sostener una inclusión convencional ( para nosotros hasta ahora), necesitan otros espacios sociales o vinculares . El acuerdo marco para la educación especial destaca que además de la integración en el ámbito pedagógico es necesario  fomentar la participación en situaciones sociales, culturales y deportivas adecuadas a sus edades, personalidades y posibilidades.

Es así como surge el proyecto de inclusión que forma parte del proyecto escuela 2010

 

Objetivos Institucionales:

 

Estrategias  de búsqueda  y de acuerdos con otras instituciones educativas de diferentes áreas y modalidades.

Articulación  permanente  de prácticas  áulicas  con los agentes intervinientes

Trabajo con las familias del alumno a incluir, provocando esperanzas de cambios beneficiosos para todos.

 

Objetivos con los alumnos:

 

Lograr autonomía personal en un marco comunitario

Desarrollar  habilidades sociales

Provocar un desarrollo actitudinal, (conducta corporal)

Optimizar  la formación de hábitos

Desarrollo lingüístico, favoreciendo la comunicación, enriquecimiento de vocabulario para un intercambio fluido con pares diferentes

Ofrecerles espacios y momentos gratificantes  como ser humano con derechos.

Es así como iniciamos un camino distinto del hasta ahora transitado, convencidos que a través que la experiencia con sus pares de escuela común, podrían acceder a una cantidad de vivencias propias del ser vidente que, que en el ámbito especial no se dan. Vivimos en un mundo visual, mundo que nuestros niños deben aprehender, y si bien en la escuela especial estamos atentos a esto, era necesario buscar alternativas que los acerquen a la realidad social a la que pertenecen y deben aprender a formar parte. Debíamos  incluir en forma grupal, teníamos chicos que individualmente no contaban con recursos, pero sí en compañía de sus pares, de  compañeros de escuela que estaban en las mismas condiciones y que juntos iban a generarse confianza y seguridades, iban a caminar juntos por lugares nuevos.

Dentro de nuestro distrito, nos contactamos con una escuela común que contaba con  un proyecto cuyo objetivo era estimular el placer y el hábito por la lectura. Consideramos  pertinente tanto el proyecto como la disposición de la escuela para compartir la experiencia de inclusión, sabiendo los beneficios que la integración genera en ambas comunidades. Ambas  escuelas acordaron encuentros entre los agentes que llevarían a cabo el proyecto: una maestra integradora, por parte de la escuela especial, y la bibliotecaria de la escuela común, para articular las futuras acciones.

Se acordó:

Visitas alternadas de ambas escuelas: donde la escuela que visitaba proponía la actividad de narración.

Participantes: 14 alumnos de la escuela especial de entre 10 y 14 años y 12 niños entre 4º y 7º grado de la escuela común.

Frecuencia quincenal.

Evaluación constante, que se desprendía de cada encuentro posibilitando el objetivo de las prácticas siguientes.

A lo largo de los  primeros  encuentros y por los resultados que veíamos en los niños de ambas escuelas, surge la posibilidad de, no solo incluirnos como escuchas del grupo que le tocaba narrar, sino generar actividades en las que se diera una mayor interacción, ya que los niños respondían en forma favorable a la situación provocada y esperada. Sumamos entonces a la propuesta inicial de tan solo narrar, la posibilidad de trabajar en forma conjunta  actividades de escritura creativa (rimas, juegos de palabras, pequeños relatos). A partir de grupos de 3 o 4 alumnos, trabajamos diferentes consignas que posibilitaron la producción de pequeños textos, con las adaptaciones de acceso correspondientes al sistema Braille. Enseguida  aparecieron las características  del aula inclusiva que aparecen en los textos o libros de inclusión, se comprobó una participación activa, un aprendizaje cooperativo en un ambiente social totalmente heterogéneo o diverso, donde las diferencias no eran obstáculos, donde todos  trabajaban para lograr el mismo objetivo  de un mismo currículum, donde todos aprenden juntos participando y perteneciendo al grupo o comunidad.

Sabemos que la inclusión es un proceso, de avances y de retrocesos, hasta el momento los resultados superaron las expectativas iniciales. Al cabo de cada encuentro, nos reunimos con los chicos para generar un espacio de charla a modo de cierre de la actividad. Los chicos se muestran entusiasmados y con “ganas de más”. Siempre hay comentarios de sus nuevos amigos de la escuela común, de las distintas formas de trabajo, de las diferencias espaciales de la escuela, la cantidad de alumnos por aula, lo que sintieron al tener que adaptarse a situaciones no habituales, desde contar a sus nuevos amigos el sistema que utilizan para escribir, hasta confirmar que si bien son diferentes, los unía el hecho de ser niños y podían trabajar en una misma tarea, haciéndolo sin dificultad, minimizando barreras. Tanto los niños de la escuela especial como los de la escuela común, debían aprender a ponerse en el lugar del otro y así acordar para llevar a cabo la tarea. ¡Tal como nos sucede a cada uno de nosotros en la vida diaria de relación! Por eso consideramos que nada mejor que la escuela común como reflejo de la vida en sociedad que estos niños deben enfrentar a diario.

Ahora bien, no podemos dejar de mencionar que aún falta camino a recorrer. Aún encontramos resistencia y falta de apertura que impide que el trabajo de inclusión se de con mayor “naturalidad”. Si bien hay escuelas comunes que se encuentran dispuestas para la experiencia y la reconocen como altamente enriquecedora, existen también aquellas que manifiestan no estar preparadas para el intercambio. Por lo cual, la posibilidad de generar estos encuentros de trabajo inclusivo, se ve muchas veces limitado.

Este proyecto fue pensado a partir de la necesidad de dar a nuestros alumnos distintos espacios de interacción con niños que no posean discapacidad visual, ya que la mayoría carece de  experiencias sociales fuera del ámbito de nuestra escuela.

Los motivos que originaron el proyecto todavía están vigentes pero el cambio que atraviesa a la institución se refiere a permitirnos o atrevernos a buscar nuevas prácticas inclusivas, para los todos los alumnos, con mayor o menor aptitud para el aprendizaje, mostrándonos tal como somos: aceptando y valorando las diferencias  que nos enriquecen pero reconociéndonos como iguales en el derecho de aprender y participar activamente en  la sociedad.

Referencias bibliográficas

Proyecto Escuela del año 2010 de la Escuela de Educación Especial Nº 33, D.E. 8º

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