Articulación de saberes

Título del trabajo: Articulación de saberes, una interdisciplina posible.

Autoras: ARENZÓN, Silvana; CARRACEDO, Lorena.

Institución: Escuela de Educación Especial Nº 27, D.E. 18º y Escuela de Educación Especial y Formación Laboral Nº 29, D.E. 18º.

 

Resumen: El siguiente trabajo presenta una experiencia de  dos escuelas de educación especial, las cuales se articulan o integran horizontalmente, pensando en las necesidades específicas de los niños. En los últimos años, los niños pequeños que ingresan a las instituciones son en general “prematuros de sobrevida”, con trastornos en su desarrollo de origen neurológico, genético, sensorial y de alto riesgo ambiental. Ésta situación, más allá de que algunos de estos déficit puede ser más preponderante  que otro, desafía a las escuelas especiales a reflexionar sobre sus paradigmas y a desarrollar dispositivos y prácticas diferentes a las establecidas hasta ahora. A deconstruir su herencia educativa institucional y la de sus docentes, construyendo espacios interdisciplinares entre instituciones de diferentes modalidades.

Siendo los primeros años de vida momentos críticos en el desarrollo del ser humano, los docentes de educación temprana somos responsables de facilitar, fomentar y sostener los andamiajes iniciales entre el niño y sus padres, entre familias y escuela. Para que luego ese niño, en condición de alumno de  la educación temprana, sea protagonista de situaciones educativas, de la triada  sujeto -contenido – contexto. Por lo todo esto, las prácticas en educación temprana se ven obligadas a repensarse en el contexto actual de educación.

 

 

“Quiero destacar que en las primeras semanas de vida, tan importantes, las etapas iniciales de los procesos madurativos tienen su primera oportunidad de convertirse en experiencias para el bebé. Cuando el entorno facilitador es suficientemente bueno, debiendo se éste humano y personal, las tendencias heredadas del bebé hacia el crecimiento alcanzan sus primeros logros importantes. Podemos dar ciertas denominaciones a estos logros. El principal es la integración.”(Winnicott, 1988)

Teniendo en cuenta el ámbito en el que se desarrolla nuestra tarea, la escuela de educación especial, se hace casi imprescindible pensar que se deben impartir conocimientos, conceptos que de un modo u otro sostienen el imaginario de los padres que traen a su hijo a la atención temprana.

Se plantea un abordaje y encuadre de trabajo pensado en, un principio en la generalidad de los niños como población escolar  y luego en particular para cada niño.

Nos planteamos conocer a cada niño y su familia pensando en las diferentes individualidades. Cada familia trae muchas preguntas, dudas y certezas que podrán ir contando durante el desarrollo de los encuentros de atención temprana.

Se comienza a tejer cada historia en las que también estamos involucrados los docentes. Cada uno desde su rol y lugar que ocupa dentro de un equipo interdisciplinario de trabajo.

En esta oportunidad dos escuelas de educación especial se articulan o integran horizontalmente, pensando en las necesidades específicas de los niños. Parafraseando a Winnicott quisimos brindarle a los niños un ambiente facilitador para que se puedan desarrollar en todas sus áreas.

La Escuela de Educación Especial Nº 29 es una institución bilingüe (Lengua de Señas Argentina-Español) a la cual concurren a niños, jóvenes y adultos  sordos e hipoacúsicos. Dicha modalidad se inicia a partir de un proyecto en el año 2002 en el gabinete de atención temprana y sala maternal.

La Escuela de Educación especial Nº 27  realiza un abordaje en atención temprana de niños desde 45 días a  5 años, con trastornos en su desarrollo de origen neurológico, genético, sensorial y de alto riesgo ambiental. Hace 24 años que ambas escuelas comparten  una misma estructura edilicia, y sus vínculos se limitaban a cuestiones administrativas relacionadas con estar en el mismo edificio

Hace aproximadamente cinco años, a  partir de la detección de trastornos visuales en niños hipoacúsicos, surge la necesidad de articular las dos instituciones, sus saberes y sus prácticas.

Ariel ingresa a la EEE 29 derivado del Hospital Garrahan, 1 año 6 meses, prematuro de riesgo, con una hipoacusia bilateral severa y  retraso generalizado del desarrollo. El equipo comienza el abordaje de Atención Temprana, dentro del paradigma bilingüe. En los encuentros, donde trabajan en equipo la profesora y la kinesióloga, el niño llora, no se interesa por las personas y objetos del entorno, no mueve su cuerpo para explorar los juguetes. Pensaron, leyeron bibliografía, trabajaron con su mamá, analizaron con todo el equipo nuestras dificultades, variaron estrategias. No podían establecer una “conversación”. Luego de 3 meses de trabajo, se encontraron en un camino sin salida. Surgió el interrogante: ¿También una disminución visual? No tenían experiencia.

El equipo directivo junto con la docente a cargo de la atención temprana realiza un pedido formal a la Escuela de Educación Especial Nº 27 para que pueda intervenir una Prof. Especializada en Discapacitados Visuales, teniendo en cuenta el desarrollo de los niños.

Pautan un primer encuentro de los docentes con el niño. La profesora de visuales observa, oferta su cuerpo, su persona, acerca su cara de costado, a la altura del niño. Ariel gira la cabeza…y ¡sonríe! Asombro, impacto, en las docentes de la Escuela 29.

Es ese el momento fundacional de articulación de marcos teóricos, docentes, equipos de conducción, niños, padres y estructuras edilicias, donde comienza  a suceder este gran hecho de la Interdisciplina, porque ceder el espacio propio a otro equipo, con deseos de aprender con el otro, ya era un acto interdisciplinario importante. Sabíamos que queríamos pero todavía faltaba armar el cómo. Teníamos marcos teóricos diferentes (un modelo bilingüe –uno de atención temprana a cargo de un único docente), pero al encontrarnos descubrimos lo que teníamos en común: hospitalidad, solidaridad, respeto por la diferencia, el otro como nos-otros, humildad para aprender del otro y con el otro. La premisa de que nuestra función de educadores existe por la presencia de un niño, quien es el centro de nuestras prácticas.

Al decir de Skliar, lograron conjugar espacialidades y temporalidades de padres, niños y maestros, sin “persuadir al otro para que deje de ser otro”, y se reencontraron en la experiencia, la confusión, el misterio y la perplejidad. Conversar, mirar, vibrar y sensibilizarse.

Este proceso fue maravilloso porque producía efectos en equipos de trabajo que si bien están contiguos no se conocían. Estos equipos que participaron y continúan por otros niños llegan a las escuelas pudieron compartir la esencia de cada uno y conjugarla. Ante un niño pequeño sordo con disminución visual: la importancia fundamental de una educación temprana bilingüe en la escuela de sordos, la atención temprana visual para poder posibilitar esa educación.

La docente de sordos es hablante de Lengua de Señas Argentina, pero no podía ni sabía ofertar una lengua visual en el campo visual adecuado. La docente de visuales posee sus saberes, pero no conocía la lengua. Ambas se permitieron ser “territorio de paso de la experiencia” como dice Larrosa, por considerar a la experiencia como una pasión.

Habría que pensar, tal vez, que cuando los maestros vivimos la educación como la búsqueda de la cosa en común, podemos encontrarnos más allá de nuestras especificidades y personalidades. No con la tolerancia, ni la aceptación, ni la resignación; sino con espacios y tiempos donde docentes y  padres vibren con su alumno/ hijo, reconociendo en sus ojos sus  propias  mismidad y diferencia.

 

“El sujeto de experiencia es un sujeto ex-puesto. Desde el punto de vista de la experiencia, lo importante no es ni la posición (nuestra manera de ponernos), ni la oposición (nuestra manera de oponernos), ni la im-posición (nuestra manera de imponernos), ni la pro-posición (nuestra manera de  proponernos), sino la exposición, nuestra manera de ex-ponernos, con todo lo que eso tiene de vulnerabilidad y de riesgo. Por eso es incapaz de experiencia el que se pone, o se opone, o se impone, o se propone, pero no se ex-pone. Es incapaz de experiencia aquél a quien nada le pasa, a quien nada le acontece, a quien nada le sucede, a quien nada le llega, a quien nada le afecta, a quien nada le amenaza, a quien nada le hiere.” (Larrosa, 2003)

 

Bibliografía:

Larrosa, Jorge  “Experiencia y pasión” En: Entre lenguas, lenguaje y educación después de Babel

Barcelona, Laertes, 2003.

Skliar, Carlos “¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía improbable de la

Diferencia” CTERA Ediciones Marina Vilte/ Miño y Davila  2005

Winnicott, D. W.”Los bebés y sus madres” Ed. Paidós 1989

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