La escuela

Título del trabajo: La escuela y la constitución de la subjetividad en la primera infancia.

Autoras: CERDÁ; LLORET; MARTÍNEZ; ROCCA.

Institución: Centro de Prevención y Atención de la Primera Infancia (CPAPI) Nº 3.

Resumen: En este trabajo deseamos presentar una práctica de educación temprana, realizada por nuestro equipo interdisciplinario CPAPI, con una niña pequeña, alumna de una Escuela Infantil.

El marco teórico que sustenta nuestras acciones psico-educativas con la  primera infancia, destaca como campos fundamentales para constitución de un niño, es decir, para el armado de un  sujeto de derecho a la educación: Las Funciones parentales y la Función del Campo Social, siendo la Escuela y el conocimiento lugar de terceridad, subjetivante, constituyente y los docentes referentes y representantes del discurso social.

El objetivo de este trabajo es presentar una práctica de educación temprana realizado por el CPAPI N°3 de Retiro, en una institución de Educación Inicial.

Este centro interdisciplinario, depende de la Dirección de Educación Especial y está constituido por una psicóloga, dos psicopedagogas, una de las cuales es Especialista en Atención Temprana y una fonoaudióloga, quiénes desempeñan  sus funciones en una Escuela Infantil y en un CeSAC, ambos  ubicados en un barrio con población de alta vulnerabilidad, trabajando con niños de 0 a 5 años.

Presentaremos una situación particular que ejemplifica algunas de las acciones realizadas por el equipo

Se trata de una niña de 13 meses, a la que denominaremos M, cuya madre es una adolescente (17 años), alumna de una escuela media a la que concurre en el turno mañana, de 7,45 hs. a 13 hs. Durante las primeras horas de clase la mamá de M. permanece con la niña en brazos, tratando que la pequeña no haga ruido para no interrumpir la actividad; M. debe mantenerse quieta hasta las 8,45; hora en  que la mamá la lleva al jardín, ya que la niña ingresa en ese horario.

A continuación mencionaremos algunas de las características de la escuela a la que asiste la pequeña, la misma está ubicada a lado de la de su mamá y es en la que éste equipo desempeña tareas psico-educativas.

La escuela infantil recibe una población de niños comprendidos entre los 45 días y 5 años,  quiénes concurren a la misma durante 8 hs. diarias, siendo atendidos por docentes especializados.

En la experiencia que estamos relatando, las maestras a cargo del grupo de “lactario” consultan preocupadas por esta niña, que presenta las siguientes conductas manifiestas: no se sienta, no se para, no sonríe y permanece donde la dejan, sentada o parada sin cambiar de posición “la podes dejar las 4 horas parada que ni siquiera emite un sonido, ni se sienta” “no busca los juguetes ni se comunica con los otros bebes” según expresan las docentes. Cabe destacar que es una niña de bajo peso (7,300 kg),  siendo que su peso de nacimiento fue de 3,350kg.

La demanda no es una inquietud de la mamá sino del equipo docente.

En respuesta a ésta concurrimos a la salita y observamos los siguientes datos significativos: – que la pequeña está despierta pero no reclama atención, solo tiene los ojos abiertos y no busca la mirada de nadie, ni emite sonidos, nos impacta la imagen corporal que transmite: su postura, su hipotonía (levantamos su pierna derecha y la dejamos caer, no ofrece resistencia).

A partir de ésta primera aproximación nos llama la atención fundamentalmente su mirada vacía y su postura inerte. Lo que nos hace recordar la noción de “dinamismo tónico” que se establece mucho antes de todo diálogo verbal, un diálogo del niño con las personas que lo rodean, fundamentalmente con la madre, “un diálogo tónico”, utilizando la expresión de Ajuriaguerra (Bernard, 1985).

Teniendo en cuenta demanda  y la observación de la niña decidimos tener una entrevista con la mamá, quién no manifiesta ninguna inquietud en relación a su hija, sí se muestra molesta al comparar a su hija con otros niños de la misma edad, especialmente con su hermano (tío materno de M).

Datos de la entrevista:

Constitución del grupo familiar:

La niña, la madre, los abuelos y los tíos. Todos de la línea materna. La abuela de M tiene un hijo de escasos días de diferencia con la pequeña, es decir que, tío y sobrina nacen casi juntos y es notorio el contraste en el proceso de desarrollo de ambos bebes, también es notoria la diferencia del vínculo que establece la madre de M. con su hermano y con su hija: con el primero puede entablar un vínculo de afecto, disfrutar de momentos de juego y no así con su hija.

El padre biológico está excluido del grupo familiar por dos razones: se termina la relación entre la pareja y además el abuelo materno prohíbe el acercamiento del padre ya que pertenece a una “banda” enfrentada  a la de ellos.

La Villa 31 está dividida en varios barrios, algunos de los cuales pertenecen a diferentes “bandas”, que mantienen una rivalidad permanente, restringiéndose el ingreso de un barrio a otro, siendo los padres integrantes de distintas “bandas”, aparentemente un amigo del novio mata a un amigo de la mamá, por lo que inicialmente se rompe el vínculo de la pareja, hay un intento de reencuentro donde queda embarazada y vuelven a separarse.

-La mamá de M, vincula el momento de la concepción (15 años) como el peor  de su vida, recuerda que cuando tuvo relaciones con su novio “no podía parar de llorar”

Afirma que “no deseaba tener un hijo, quería seguir siendo hermana mayor” Realizó algunos intentos de aborto y al enterarse la abuela materna manifestó: “¡¿Y ahora me decís, si me lo hubieras dicho antes podríamos haber hecho un aborto, ahora ya estás de cuatro meses y te podes morir?!” El fantasma de la muerte – la muerte del amigo, el intento de aborto, y lo manifestado por  la abuela- está siempre enmarcando este embarazo. La niña tiene tres nombres: el primero fue elegido por el tío materno, el segundo por el abuelo materno y el tercero por el padre biológico. ¿La mamá no pudo dar nombre a su hija?

“Los nombres del parentesco y los nombres propios tienen un significado inconsciente. En este sentido podemos considerarlo como un síntoma, una formación de compromiso entre el sujeto y los deseos provenientes de la Estructura Familiar Inconsciente. Tesone (1987) señala también que el nombre de pila es un compromiso de los deseos maternales y paternales vinculados con el niño. Ese compromiso se condensa en un nombre o a veces en varios. En él se entrecruzan las cadenas asociativas de los sueños infantiles de los padres.

El nombre también es un mensaje que conforma un modelo identificatorio del cuál el sujeto puede apropiarse si es marcado con el deseo de ser lo que se espera que sea.

“El nombre está estrechamente ligado a las identificaciones primeras y a la identidad y, en ese sentido, retiene un núcleo duro y estable completado por otros rasgos identificatorios móviles, susceptibles de acoger otras significaciones acordes con los contextos cambiantes” (Berenstein, 1990).

– En relación con esto, desconocemos el nombre del padre, dado que la mamá se niega a mencionarlo.

En otro momento de la misma entrevista refiriéndose  a su hija y al papá expresa: “si él me pidiera y quisiera verla ella sería más caprichosa todavía, porque él la mimaría más y la dejaría hacer lo que ella quiere, la mimaría más… que ella sabe que en casa conmigo no, eso no va”

Desde su discurso presenta a la nena como caprichosa u oposicionista, lo que no logra es porque “no quiere”

– Caprichosa “no quiere hacer lo que uno le dice” M. “no quiere decir papá o mamá”.

– Refiriéndose al bajo peso: “M. no quiere comer.”

Como estrategia elegida para iniciar nuestro trabajo con la niña y su mamá intentamos una hora de juego vincular, en la misma, la mamá casi no puede interactuar con su hija, busca  nuestra mirada en un intento de explicar lo que no puede hacer la niña, sin saber como actuar con su bebé.

En reunión de Equipo interdisciplinario y a partir de lo trabajado y hablado con la madre nos preguntamos por el ejercicio de la función materna: ¿qué pasó en éstos meses, qué  sostén – manipulación pudo ofrecerle la madre? ¿ qué pasó con los otros miembros de la familia?

Dado que uno de los problemas era el bajo peso y la supuesta negativa de la nena a alimentarse, convocamos a la madre a que concurra al Jardín a darle la merienda en presencia nuestra: la sienta en la silla y le da cucharadas de yogurt, limpiando los bordes de la boca con la cuchara, no se observan situaciones placenteras ni de encuentro, es más la escena es de indeferencia, dándole el alimento en forma casi automática.

Esta mamá no puede traducir las necesidades de M. realizando una función materna fallida, presentando dificultades para ejercer la  “violencia primaria”: “violencia que subjetiviza, que hace lugar al sujeto y, por lo tanto, necesaria, que anticipa, que nombra, que funda y “deja ser”; la primaria será una violencia indispensable para permitir a alguien el acceso del orden de lo humano, precede al nacimiento del sujeto, es una especie de “sombra hablada” que la madre proyectará sobre el cuerpo del sujeto ni bien nace” (Levin, 1991).

En diversas horas de juego observamos el cuerpo de la niña, su tonicidad, su postura.  En relación a la construcción del cuerpo sabemos que el niño no nace con un cuerpo constituido, que el mismo se arma en la relación con otro y en un primer momento este Otro es quien cumple la función materna, “…cuando nace un niño, el niño nace inmaduro, prematuro sin mielinización, de las vías nerviosas y sin el Otro no se podrá constituir en un cuerpo subjetivado… ¿Cómo logra entonces superar esta insuficiencia corporal propia de la especie? El problema se presenta en el desfasaje entre lo que el niño al nacer recibe (vías aferentes) y en lo que tiene que responder (vías eferentes) por eso depende de los ojos y el toque del otro para organizar sus respuestas” (Aulagnier, 1975).

M. nació con un peso adecuado, sin dificultades de orden orgánico, con un potencial biológico dentro de los parámetros esperados, aún así presentó importantes dificultades en distintas áreas del desarrollo. De no mediar intervenciones oportunas, éstas podrían instalarse, ya que se trata de un infante en proceso de constitución subjetiva y construcción cognitiva. Es decir en estado de vulnerabilidad.

En este caso se trata de una doble vulnerabilidad, la relativa al hecho de ser infante y la relacionada con las particularidades del contexto de crianza.

Prácticas  de Educación Temprana realizadas:

  • Entrevistas con las docentes de Nivel Inicial.
  • Observación de la niña en su Sala.
  • Entrevistas con la mamá
  • Horas de Juego vincular.
  • Oferta de espacios a la mamá con su hija, para favorecer la creación de hábitos.
  • Análisis de nuestras prácticas, reflexión interdisciplinaria.
  • Armado de redes, articulación con el área de Salud. Dado que la niña no contaba con un único médico que la controlara, se acordó con  un pediatra de cabecera del Cesac del Barrio para realizar el seguimiento de la niña y la contención de su mamá.
  • También se buscó fortalecer el entramado familiar, para sostener tanto a la niña como a su madre, recurriendo  a la abuela como adulto responsable, quién concurrió a varias entrevistas y comenzó a acompañar más  a su hija.
  • Se trabajó con las docentes a cargo, destacando la importancia de su accionar diario, buscando revertir el posicionamiento inicial de éstas en relación a la madre y el efecto de este “enojo” que se ejercía sobre la niña, repitiendo el modelo familiar de abandono.

A partir de este trabajo conjunto de reflexión y acompañamiento al docente, paulatinamente se logró que ellas también se constituyeran como sostén de la niña y su mamá.

Destacamos la función de la escuela como estructurante de la subjetividad ya que es una institución básica de la  Función del Campo Social. “La institución educativa sigue operando como un lugar de pasaje fundamental en la vida de un niño. Su ingreso a la escuela (marcado por el Estado como obligatorio) lo confronta de entrada con una legalidad diferente de la del grupo primario, el maestro es una figura de investimiento y el depositario de un acervo cultural e institucional para el niño y su familia. La escuela sigue siendo el lugar de oferta de objetos sustitutivos por excelencia.” (Karol, 1999).

M. hoy

Luego de un año de intenso trabajo, M es una pequeña que: interactúa con sus pares, tiene intención comunicativa, creció, se desplaza con mayor seguridad y deseo hacia los objetos y las personas, caminando sin ayuda; es decir demanda y hace sentir su presencia…

Bibliografía

  • Aulagnier, Piera. (1975) La Violencia de la Interpretación. Buenos Aires. Amorrortu.
  • Berenstein, Isidoro. (1990) Cap.9 Función del nombre en el discurso familiar en Psicoanalizar una Familia. Buenos Aires. Paidós.
  • Bernard, Michel. (1985). Cap. VI, Una síntesis fructífera: El cuerpo como diálogo tónico en El cuerpo. Barcelona. Paidós.
  • Karol, Mariana. (1999) Cap.3. La Constitución Subjetiva del Niño en Carli, S; Lezcano, A; Karol, M; Amuschástegui, M. (1999) De la Familia a la Escuela. Infancia, socialización y subjetividad. Buenos Aires. Santillana.
  • Levin, Esteban. (1991) Cap.2. El cuerpo y el Otro en La clínica psicomotriz. El cuerpo en el lenguaje. Buenos Aires. Nueva Visión.
  • Tesone, Juan Eduardo. (1987) La inscripción transgeneracional del deseo parental en la elección del nombre del niño. Rev. de Psicología y Psicoterapia de grupo, T. 10, Nº 2 y 3, Buenos Aires.

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