El juego

Título del trabajo: El juego, práctica pedagógica por excelencia. “La juegoteca”.

Autora: DEL VECCHIO, Gisela.

Institución: Escuela Nº 3, D.E. 9º.

 

Resumen: “La juegoteca en los recreos” nace a partir de la necesidad de brindar a los niños una opción más saludable en sus tiempos de recreación, ya que se generaban situaciones de violencia en los mismos.

Se planteó como un espacio y tiempo posible de distracción y diversión para los niños, basado en la creatividad y el simbolismo, con la mediación del juego y la palabra en la relación con los otros.

Los recursos materiales de este proyecto en su mayoría ya estaban en la Institución, en desuso. A éstos juegos se le fueron sumando otros, emergentes del mismo proyecto una vez puesto en marcha.

Este espacio por un lado abrió la posibilidad de expresión de muchos niños, incluso los más tímidos e introvertidos, y por otro lado benefició la relación de éstos con el área de recuperación  en particular, y de los aprendizajes en general.

La juegoteca, a través del juego, favoreció la comunicación y la interacción entre los niños, propició la participación de todos en los juegos del recreo, mejorando así la autoestima, la autonomía, ampliando el desarrollo de  la creatividad, además de facilitar el aprendizaje,  tanto en su dimensión intelectual como afectiva y emocional.

 

Introducción

El proyecto de la juegoteca comienza a gestarse a partir de reflexionar acerca de la importancia que tiene el juego en la vida de los seres humanos, sobre todo en la de los niños, además de los beneficios que este trae aparejados. Tal es así que se halla incluido dentro de la declaración de los derechos del niño, en uno de ellos: “El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.” (principio7)

El juego es una de las actividades que genera y fortalece la resiliencia en las personas.

“La resiliencia es una cualidad dinámica que se encuentra latente en el interior de cada ser humano, cualidad siempre cambiante que surge de la creencia en la propia eficiencia para enfrentar los cambios y para resolver problemas” (Puerta de Klinkert, 2002).

Los ámbitos que generan resiliencia son quellos que brindan aceptación, afecto, comunicación tanto verbal como preverbal, sensibilidad, capacidad simbólica, creatividad, desarrollo de aptitudes, autoestima, sentido del humor, disciplina, etc… Por lo tanto la escuela es un lugar privilegiado en el cuál generar espacios para el fortalecimiento personal de los niños, ya que éstos se hallan en pleno desarrollo.

“La promoción de la resiliencia no es tarea de un sector determinado, sino de todos los adultos que tienen la responsabilidad de cuidar y proteger a niños y  adolescentes, asegurarles afecto, confianza básica e independencia” (Kellogg, 1998)

Apropósito de todos estos conceptos hay un interesante extracto de una canción de Carlos Gianni y Hugo Midón de “Manos a la obra”, que dice así:

“La escuela puede ser un lugar donde todo lo puedo encontrar si me dejan buscar. La escuela puede ser una puerta abierta, una fuente para calmar la sed, un espacio libre para imaginar el porvenir.

Pasen, pasen que ya comienzan las clases.

No, no puede ser solo un lugar para aprender 4 más 4 y 3 por 3.

No, no puede ser solo una pared y nada más.

La escuela puede ser un buen lugar para soñar. La escuela puede ser un lugar donde todo lo puedo encontrar si me dejan buscar, y puede ser un largo viaje de placer, una aventura, un buen lugar para crecer.

Pasen, pasen que ya comienzan las clases.

Sería deseable que la escuela fuese para todos los niños un espacio para expresarse y descubrir el mundo, un espacio en el que se hallen cómodos y a gusto.

 

Cómo surge la idea de hacer la juegoteca en los recreos

Ante los reiterados conflictos, peleas y situaciones violentas que se sucitaban en los recreos, decidí ofrecer el aula de recuperación como aula de juegoteca, una alternativa más para los chicos durante el tiempo de recreo. Un espacio en el que los niños de primer ciclo pudiesen acercarse a compartir entre sí distintos juegos y juguetes, para poder interactuar con niños de diferentes grados y edades, además de los compañeros de curso. Un espacio para disfrutar y recrearse.

 

Hipótesis que guió este proyecto

La hipótesis: El hecho de ofrecer un espacio acotado en los límites reales, es decir físicos, y a su vez mediatizado por el adulto, iba a enmarcar mejor el juego de los niños y beneficiar la modalidad de interacción de éstos. Partiendo de algo más reglado y estricto se podría arribar a un desarrollo más independiente y responsable del juego de los chicos, en definitiva, más autónomo.

Fundamentalmente al brindarles más herramientas simbólicas, como el juego lo permite, los niños dejarían de golpearse e insultarse para poder acceder a “jugar”.

“Aquellos espacios y oportunidades en los cuales el ser humano logra disfrutar del contacto íntimo consigo mismo, con la naturaleza, con algo o alguien que requiere su amor, su compañía, o sus cuidados, se convierten en ámbitos generadores de resiliencia  en la medida en que le permiten creer en sí mismos, en los demás” (Puerta de Klinkert, 2002)

 

Cómo se consiguieron los juegos y juguetes de la juegoteca

En realidad los juegos ya estaban en la escuela, estaban arrumbados en un armario, fuera de uso. Por lo tanto sólo hacía falta acondicionarlos un poco con fichas (tapitas), dados, instrucciones, etc… y ponerlos “en juego”. A esos juegos sumé algunos realizados artesanalmente como: baleros, tableros, zancos,  juego de emboque  con corchitos, etc… Incluso se construyeron juegos con la participación de los niños (baleros con vasitos de yogurt). Algunos docentes colaboraron con la donación de juegos que tenían en sus armarios fuera de uso o de algún pequeño de la familia.

Luego, con el correr del tiempo, los papás se enteraron de este espacio, y desde la asociación cooperadora ofrecieron un presupuesto para enriquecer aún más el espacio, agregando juegos didácticos. Este presupuesto se extendió incluso para la compra de juegos para los grados más grandes (segundo y tercer ciclo).

 

Tipo de juegos que se ofrecían en la juegoteca

Los juegos que los chicos podían usar dentro de la juegoteca eran: memotest, palitos chinos, adivina quién es?, juegos de recorrido tipo “El juego de la oca”, cartas, dados, juegos de piezas para armar diferentes imágenes tipo “Tangram”, baleros, dominó, sogas y elásticos para jugar en el patio, tiro al blanco, corchitos y tapitas, ajedrez, damas, alquerque, 4 en línea, ta-te-ti, rompecabezas, lápices y papeles para dibujar, cotillón para disfraz (máscaras, maracas, matracas, moños y corbatas), títeres,  etc…

 

Otros formatos lúdicos que ayudaron al proyecto

Se realizaron talleres de juegos enmarcados en un proyecto de la escuela de recuperación 9 de “Juegos tradicionales”. En estos talleres se entrecruzaron diferentes grados, por ejemplo  séptimo grado le enseñaba a jugar a  “La batalla naval” a tercero, y tercero le retribuía con la enseñanza de otro juego. Estos cruces inter-grados fueron muy enriquecedores, ya que disfrutaban tanto los que enseñaban aquello que sabían, como quiénes recibían ese aprendizaje. Además todos estos aprendizajes se daban en un clima muy afectuoso, por ejemplo los más grandes llegaban a cargar a “upa” a los más pequeños mientras les explicaban cómo jugar.

En estos talleres los niños aprendían sobre todo juegos tradicionales, que luego traspolaban en el patio  y así otros niños podían imitarlos. De esta manera se volvió a ver escrita en el suelo del patio la rayuela, y otros juegos similares como “Tierra, mar y cielo”, también se usaron baleros y zancos, corchitos y tapitas, canicas, soga, elástico, etc… La soga era uno de los objetos de juego que más invitaba a compartir, se formaban largas colas, con chicos de diferentes edades para saltar alli. Además era muy gratificante participar como docente de ese ritual (dando la soga o saltando junto a ellos).

Aportes de la juegoteca en lo afectivo e  intelectual

El solo hecho de jugar cualquier juego ya despierta en el niño una sensación agradable y placentera, allí puede compartir con otros, puede aprender y mostrar aquello que él ya conoce. Jugando podrá sumar, restar, multiplicar y dividir casi sin darse cuenta. Podrá poner “en juego” múltiples habilidades tanto de índole intelectual como afectivas. Muchas de éstas de forma inconsciente.

También en el juego se expresará claramente su relación con las normas y con la autoridad, su forma de relacionarse con los pares y con los adultos, con los objetos y con el aprendizaje, así la juegoteca se convierte en un visualizador claro de diversos aspectos del niño y su personalidad, y a su vez, una herramienta de posible intervención. Allí el docente no solo observa, también acompaña, se brinda como adulto que juega, se acerca desde un lugar diferente al que el niño está acostumbrado.

El juego  es una actividad excelente para la expresión de la creatividad y  la personalidad del niño, por lo tanto un espacio privilegiado para aprovechar dentro de la escuela y la educación.

Otra cuestión muy interesante que se daba dentro del espacio de juego de la juegoteca era la necesidad de los niños de que el adulto, estuviese allí observando su juego, no solo para marcar las reglas, en caso de que alguien no las respetase, sino como un compañero de juegos, ya sea enseñando o simplemente compartiendo tiempo, juego por medio. Sobre todo que estuviese allí mirándolos, observando sus acciones, sus juegos y creaciones, no para juzgarlos, sino para aceptarlos y apoyarlos. Una de las frases más escuchadas dentro de este espacio era: “¡mirá seño, mirá lo que hice!”.

Las reglas de la juegoteca eran muy sencillas, pero claras y estrictas. Estas reglas se debían cumplir para respetar el espacio y a los otros con quiénes se compartía: cuidar los juegos y juguetes, compartir con los demás, ordenar cada vez que se concluyera un juego o al finalizar el tiempo de recreo, no pelear, no pegar ni insultar y no comer dentro del aula. Es muy importante, es fundamental, que las reglas se cumplan, y sobre todo que el adulto este como garante de ese cumplimiento. En la juegoteca los chicos sabían muy bien que si peleaban o dañaban un juego debían retirarse del espacio por un período, y debían reparar el daño causado. Por esta misma razón se comportaban de forma acorde para no perderse la posibilidad de estar allí, y muchas veces se hacían eco de la defensa del lugar y los juegos y juguetes. Algunos niños, incluso una vez concluido el recreo, se quedaban a ayudar a ordenar, aún aquello que otros, tal vez, habían usado y  no habían ordenado. Otros niños sintieron el deseo de traer de su casa algún aporte más, un maso de cartas, un cochecito, etc…

Este espacio y este nuevo lugar como docente acercó fuertemente a los niños al espacio de recuperación y a mi rol, beneficiándolos directa e indirectamente. Todos los niños tenían ganas de venir y de aprender jugando. El aula de recuperación se convirtió en un lugar muy preciado para ellos.

 

Resultados obtenidos: Transición y cambios

Como sucede en cualquier aprendizaje, la utilización del espacio de la juegoteca llevó un tiempo y fue todo un proceso. En el comienzo los chicos entraban corriendo, peleaban por tener algún juego en particular, desconocían algunos juegos, no querían retirarse al finalizar el tiempo de recreo, no ordenaban, se negaban a compartir su juego con otros que no fuesen de su grupo o sus amigos, etc….De a poco y luego de una ardua tarea de coordinación del espacio, los niños fueron incorporando el uso “correcto” de la juegoteca, fueron incorporando hábitos y conductas de juego. Empezaron, poco a poco a compartir y disfrutar de ello, a respetar los turnos dentro de los juegos y los tiempos de espera para el uso de los mismos cuando aún los estaban utilizando otros, a ordenar al finalizar el tiempo establecido, a cuidar los juegos y juguetes, enseñarle a otros un juego que conocían, etc… Para esto fue fundamental la exigencia y rigurosidad en  el respeto de las reglas del espacio. A la par se comenzó a observar una modalidad de juego diferente en el patio, ya que el uso de la soga y del elástico posibilitaba un juego colectivo, en el que participaban niños de diferentes edades. Se comenzó a observar más integración entre los distintos grupos, incluso de aquellos niños que mostraban mayor dificultad para relacionarse.

Jugar es un potencial de todos los niños sanos, pero a veces no esta muy desarrollado y hay que ayudar para lograr su pleno desarrollo.

Aprender a jugar es un proceso que deviene en grandes satisfacciones.

 

Conclusión

Sería sumamente enriquecedor que en todas las escuelas haya una juegoteca, entendiéndose ésta como un espacio con normas y con el acompañamiento responsable de un adulto que juegue. La juegoteca funcionando, no como un mero lugar dónde servirse de juegos, sino como un espacio en el que circulen significados y simbolismos a través del uso de esos objetos.

Creo que en estos tiempos que no hay tiempo de compartir, ni de disfrutar, ni de simbolizar, donde todo es el exitismo, velocidad abrumante y descarga violenta, sin mediación simbólica de ningún tipo, crear y recrear un espacio con estas características es un gran desafío y una excepcional apuesta a los niños y la infancia.

Es importante tener la vivencia de juego y  el jugar en el cuerpo, no se trata meramente de conocer la teoría, ni de indicar los modos de jugar como meras instrucciones, de lo que se trata es estar allí, jugar, y para jugar y “enseñar” a jugar es necesario ponerlo en práctica primero en uno mismo, por tanto creo que la persona encargada de este espacio debe  tener cierto entrenamiento o actitud lúdica.

 

Bilbliografïa:

  • Asamblea General de las Naciones Unidas. Declaración de los derechos del niño. 1959.
  • Aucouturier-Darrault-Empinet. La práctica psicomotriz en educación y terapia. Editorial Científico Médica. Barcelona. 1985.
  • Kellogg, W. K. Manual de identificación y promoción de la resiliencia en niños y adolescentes. Organización Panamericana de la salud. Organización Mundial de la Salud. Fundación. Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI). Septiembre de 1998.
  • Lapierre, André. El adulto frente al niño de 0 a 3 años. Editorial Científico Médica. Barcelona- España. 1982.
  • Puerta de Klinkert, Ma. Piedad. Resiliencia. La estimulación del niño para enfrentar desafíos. Grupo Editorial Lumen Humanitas. Buenos Aires-México. 2002.

 

Para poder observar “La Juegoteca en los Recreos” en imágenes se puede ingresar a: http://escuela3de9juanamanso.blogspot.com/

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