La biblioteca “re-creo”

Título del trabajo: La biblioteca “re-creo”: un lugar desde donde los libros salen al encuentro de los alumnos y de los docentes.

Autoras: ARGARAÑAZ, Viviana; FERRARO, Claudia; RUSSO, Stella Maris.

Institución: Escuela de Educación Especial Nº 14, D.E. 3º.

 

Resumen: Cuando se decide poner en marcha una propuesta de promoción de la lectura en una escuela de educación especial es imprescindible definir criterios y concepciones teóricas. En primer lugar, es indispensable responder la pregunta “¿qué es leer?”; definir los propósitos que sustenten la propuesta en una escuela donde la mayoría de los alumnos no alcanzan la lectura convencional de textos y reflexionar sobre los procesos de lectura de los alumnos observados en las prácticas concretas en la escuela a través de las cuales se enseña a leer. Sostenemos que la lectura es siempre búsqueda de sentido, leer significa comprender, un lector forma una representación mental coherente del texto. Y también es un proceso cognitivo complejo, que involucra estrategias diversas, y requiere conocer el código en que está escrito. Se establece un proceso de interacción entre el escritor y el lector. Hace 6 años se inició el camino que culminó en diciembre del año pasado con la inauguración de la Biblioteca escolar. Pensamos nuestra biblioteca como un lugar para el encuentro con los libros, un espacio de puertas abiertas, donde la acción de los docentes a cargo, en su rol de mediadores, es generar un clima que propicie la lectura, que invite a compartir y a disfrutar de la experiencia, que propicie acercamientos paulatinos con intervenciones diseñadas que apunten a provocar situaciones de lectura, y que ésta tenga lugar en todos los ámbitos de la institución.

 

 

Cuando se decide poner en marcha una propuesta de promoción de la lectura en una escuela de educación especial es imprescindible definir criterios y concepciones teóricas. En primer lugar, es indispensable responder la pregunta “¿qué es leer?”; definir los propósitos que sustenten la propuesta en una escuela donde la mayoría de los alumnos no alcanzan la lectura convencional de textos y reflexionar sobre los procesos de lectura de los alumnos observados en las prácticas concretas en la escuela a través de las cuales se enseña a leer.

Sostenemos que la lectura es siempre búsqueda de sentido, leer significa comprender, un lector forma una representación mental coherente del texto. Y también es un proceso cognitivo complejo, que involucra estrategias diversas, y requiere conocer el código en que está escrito. Se establece un proceso de interacción entre el escritor y el lector.

Antes de alfabetizarse los alumnos y alumnas tienen sus ideas acerca de lo escrito, sobre lo que dice un texto, realizan anticipaciones y  establecen relaciones entre lo escrito y lo ilustrado. En nuestra escuela la mayoría de los alumnos y alumnas no son lectores expertos, capaces de tomar un texto y leer convencionalmente por sí mismos. A leer se aprende leyendo, viendo como lo hacen otros. Estamos convencidas que a pesar de no contar con alumnos alfabetizados no debemos  restringir el contacto con los libros, ni evitar la complejidad y debemos valorizar las lecturas no convencionales que los alumnos y alumnas son capaces de hacer, tomándolas como punto de partida para ampliar sus experiencias por medio de una propuesta intencional que habilite tiempos, espacios y encuentros con diferentes textos.

Avanzando más, como afirma Bruner (1988), la experiencia humana solo puede plasmarse a través de la participación en los sistemas simbólicos de la cultura, y nuestra vida solo resulta comprensible en virtud de esos sistemas de interpretación, a través de las modalidades del lenguaje y el discurso, de las formas explicativas lógicas y narrativas y de los patrones de la vida comunitaria.

La importancia, entonces de las formas narrativas del discurso como un sistema cultural que posibilitaría dar forma a esta experiencia, hace necesario hacer lugar a las historias que portan los textos literarios en nuestras escuelas. Estos textos pueden ser leídos, cantados, contados, observados. “La literatura ofrece importantes modelos y soportes para comprender y representar la vida interior, la de los afectos, de las ideas, de los ideales, de las proyecciones fantásticas, y también modelos para representarnos nuestro pasado, el de nuestra gente y el de los pueblos, la historia” (Cesarini y Federici, 1988).

El desafío entonces es concentrarnos en las prácticas y en las propuestas didácticas que permitan configurar las ayudas necesarias para que los alumnos y alumnas logren acceder a la lectura de textos literarios.

En principio, entonces, propiciar el encuentro de los alumnos y alumnas con los libros, desde edades tempranas,  posibilitaría no solo familiarizarlos con los libros, sentar las bases del desarrollo de las competencias literarias, sino también, y no es poco, ayudarlos a entender el mundo.

Asimismo, a nuestra escuela concurren alumnos y alumnas que pertenecen a sectores sociales desfavorecidos, la escuela es, para la mayoría, el único lugar que posibilita el acceso a bienes culturales. Esta propuesta también tiene como objetivo garantizar la igualdad de oportunidades ya que, como plantea Michelle Petit (2001), “el deseo de pensar, la curiosidad, la exigencia poética o la necesidad de relatos no son patrimonio de ningún grupo social”.

Pensamos nuestra biblioteca  como  un lugar para el encuentro con los libros, un espacio de puertas abiertas, donde la acción de los docentes a cargo, en su rol de mediadores, es generar un clima que propicie la lectura, que invite a compartir y a disfrutar de la experiencia, que propicie acercamientos paulatinos con intervenciones diseñadas que apunten a provocar situaciones de lectura, y que ésta tenga lugar en todos los ámbitos de la institución.

Sabemos que los destinatarios de la propuesta son niños, niñas y adolescentes en proceso de alfabetización, que la lectura es un aprendizaje cultural, que requiere de un mediador,  que necesita el acceso directo a los textos, que se adquiere por la imitación de pautas culturales significativamente valoradas por el entorno más próximo, por todo lo anteriormente mencionado consideramos la lectura en voz alta como un recurso central en nuestra propuesta. La lectura en voz alta por parte de mediador posibilita el acceso a la lectura de textos para nuestros alumnos y alumnas. Para algunos seguirá siendo por mucho tiempo la forma privilegiada de acceso, a otros les permitirá familiarizarse con los libros, con la palabra escrita, e intentar en un contexto significativo explorar y avanzar en la lectura convencional. A partir de la lectura compartida en la voz de un lector avezado se abre la posibilidad de que los alumnos y alumnas logren contarnos a nosotros lo leído, les damos palabras, facilitamos el conocimiento y el desarrollo de la capacidad de narrar historias y de narrarse a si mismos.

 

Un poco de historia…

Hace 6 años se inició el camino que culminó en diciembre del año pasado con la inauguración de la Biblioteca escolar. En el comienzo contábamos con un gran armario que contenía los libros (para alumnos y docentes) que estaba ubicado en la Dirección de la escuela. El fondo bibliográfico estaba formado por libros ilustrados que tenían varias décadas, fabulas, cuentos maravillosos, libros informativos (enciclopedias, diccionarios, etc.) y una colección de clásicos universales enviada en los 90 por el Ministerio de Educación. Estos textos, si bien estaban a disposición, no eran utilizados por los docentes y los alumnos no tenían acceso.

El descubrimiento de la existencia de los libros álbum, como aquellos que permiten un interjuego entre la imagen y el texto, que promueve la lectura de imágenes nos entusiasmó. Habíamos encontrado un recurso que permitía el acceso de nuestros alumnos a una lectura autónoma y con calidad literaria. En los libros álbum la imagen es narrativa, portadora de sentido en sí misma y en constante dialogo con la palabra. No solo porque facilita el acceso a los libros es importante proponer la lectura de imágenes, ya que, como señala Teresa Durán (1998), multiplica los procesos cognitivos y afectivos, facilita el acceso al conjunto de convenciones gráficas y potencia la inteligencia desarrollando la memoria. Comenzamos, entonces, a formar nuestra biblioteca realizando una primera compra de libros álbum con el aporte de la Cooperadora.

Paralelamente se iniciaron otras acciones, la participación anual en la Maratón de la Lectura que organiza la Fundación Leer, la concurrencia a la Feria del Libro Infantil y Juvenil en la que cada grupo elegía un libro que se adquiría con el aporte de la Cooperadora y que conservaba hasta fines de año en su poder para luego formar parte de la biblioteca, préstamo de los libros nuevos existentes a los diferentes grupos para que lean en el aula, un taller de literatura en el segundo ciclo. Y la suerte nos favoreció: en dos oportunidades ganamos el Rincón de Lectura, formado por 200 libros, que sorteaba la Fundación Leer entre las instituciones que participaban en la Maratón. También recibíamos los libros del Plan de Lectura del GCBA y la Biblioteca de Educación Sexual. Con aportes de la Cooperadora todos los años realizábamos una compra de libros, en algunos casos con descuentos conseguidos por gestiones ante instituciones o editoriales. Los libros pedían un espacio propio, ya que poco a poco habíamos formado un fondo bibliográfico con una gran cantidad de textos de literatura infantil y juvenil que fueron catalogados y ordenados. Pero como una biblioteca no solo está formada por libros de literatura, sino que debe incluir toda clase de documentos, materiales y recursos didácticos en todo tipo de soporte, se organizaron los recursos disponibles en la escuela para que sean accesibles a todos. En el espacio destinado a que funcione la Biblioteca se instaló una computadora con acceso a Internet, un televisor, un reproductor de DVD, y una juegoteca. Como paralelamente se estaba llevando a cabo en la escuela un proyecto de Medios Audiovisuales en el segundo ciclo, y los alumnos y alumnas habían escrito, producido, y protagonizado dos cortos, experiencia también presentada en estas Jornadas, se decidió que ambos proyectos se unieran y que funcionaran este año con las docentes a cargo para todos los ciclos y niveles de la escuela.

En diciembre del año pasado inauguramos la biblioteca. Los días previos los alumnos y alumnas propusieron nombres para nuestra Biblioteca,  en una votación general, en la cual participó toda la comunidad educativa, quedó seleccionado “El Re-creo”. Nombre que posibilita muchas interpretaciones, y que invita a jugar con los múltiples sentidos, como un texto.

 

Y empezamos a leer…

Este año se comenzó a poner en funcionamiento la biblioteca: en un primer momento teníamos que hacer conocer la propuesta. Se pusieron en práctica diversas acciones:

Todos los días las docentes a cargo de la biblioteca se acercaban a las aulas con libros y durante un tiempo breve (10 a 15 minutos) leían en voz alta un texto. Se podía o no terminar la lectura de un cuento (libro álbum o ilustrado) en el día, se retomaba la lectura al día siguiente guiando a los alumnos para que recuperaran lo leído. Una vez concluida la lectura, se promovía una conversación sobre el relato, propiciando la reflexión sobre el texto, buscando que cada uno expresara su interpretación, acudiendo si era necesario a la relectura del cuento para ayudar a comprender lo leído.

Paralelamente, cada grupo visitaba, acompañado por su docente, la biblioteca escolar. Recorría el espacio, se indicaban los sectores y la ubicación de los libros y demás recursos disponibles.

Se solicitó a los alumnos y alumnas que trajeran a la escuela los libros entregados por el proyecto “3 X 1”. Con estos libros, y otros que los alumnos quisieran traer, se comenzaron a formar en algunos grupos pequeñas bibliotecas de aula. Esto posibilitó la lectura en voz alta de un mismo libro seguido por todos, experiencia que potenció el intercambio y la reflexión sobre las imágenes y el texto escrito.

Cada grupo con la ayuda de la docente elaboró por escrito en una lámina un reglamento que enunciaba las normas a seguir en la biblioteca escolar

A principios del mes de abril, se realizó el primer encuentro con la participación de toda la comunidad escolar en el patio central de la institución. Los libros salieron de la biblioteca y se dispusieron en mesas. El objetivo del encuentro era que cada grupo presentara el reglamento elaborado en su aula, que apuntaba al cuidado personal y grupal de los libros de la biblioteca, del aula y los propios, como así también las normas a tener en cuenta cuando se asiste a la biblioteca escolar. En un segundo momento, se abrió un espacio de lectura libre. Es interesante lo que ocurrió ese día, algunos buscaban los textos conocidos, otros se animaban a descubrir libros desconocidos, otros no se decidían por ninguno y pasaban de un libro a otro, algunos se sentaban y recorrían en silencio las paginas, otros se reunían en pequeños grupos y compartían su lectura, otros pedían que los docentes les leyeran un texto. Pero ninguno permanecía indiferente. Buscamos crear un espacio común donde se produjera un  encuentro con los libros, propiciando acercamientos y estando a disposición de los alumnos y alumnas para ayudarlos.

A fines de abril organizamos el segundo encuentro grupal, en coincidencia con la celebración del “Día del Libro”. Nuevamente nos reunimos en el patio, la consigna de ese día fue hablar sobre los libros que más les habían gustado de los que habían leído con las docentes mediadoras y que podían ser recomendados a otros grupos. Los alumnos solicitaban sus libros preferidos, los alzaban, y en voz alta, explicaban el por qué se su elección. Hicimos una lista de recomendados que se exhibió en la cartelera de la Biblioteca. Avanzamos en la habilitación de la experiencia de leer y escuchar, garantizando un espacio y un tiempo de textos elegidos con mediaciones y compañía. Para cerrar el encuentro, se abrió un espacio de lectura libre. Las escenas de lectura se multiplicaron, la familiaridad con la que los alumnos y alumnas se acercaban a los libros, los reconocían e intercambiaban, nos reconfortó. Al finalizar se entregó a cada docente una encuesta sobre lectura y libros para que cada alumno completara en el aula.

Se acercaba el Bicentenario, para colaborar con los docentes se relevó el material informativo disponible en la biblioteca, se distribuyó entre los colegas los documentos enviados por el Ministerio de Educación y se buscó, entre los textos editados para la conmemoración, los que considerábamos adecuados para su adquisición, desde una perspectiva literaria. Se trabajó con cada grupo historias y relatos sobre el bicentenario con el objetivo de enriquecer el trabajo realizado por las docentes de grupo.

De una evaluación de los intereses de los alumnos y alumnas surgió la idea de trabajar con los cuentos tradicionales. Se advertía poco conocimiento de los cuentos maravillosos clásicos, que por su estructura y origen oral  constituyen un repertorio  de modelos narrativos previsibles que ayuda en la estructuración del lenguaje oral y comprensivo. Elegimos para comenzar un cuento maravilloso muy popular “Caperucita Roja”. Comenzamos leyendo la versión original de Charles Perrault a todos los grupos, luego de esa lectura se promovía la reflexión sobre los conocimientos que los alumnos y alumnas tenían sobre la historia. Se organizó un encuentro con todos los grupos escolares. Para esta ocasión se habían preparado láminas con reproducciones de imágenes de varias versiones y adaptaciones, que identificaban claramente cada texto. En el encuentro, se entregaba a los grupos versiones que no conocían y que el docente de grupo leía en voz alta. Luego se realizó una puesta en común, cada grupo identificaba la imagen de los textos leídos, realizando un análisis comparativo de los personajes y sus avatares. Así pudimos compartir que en algunos cuentos Caperucita dejaba  de ser una niña ingenua, que el Lobo no siempre era feroz, que una historia puede ser diferente, aunque los personajes sean los mismos. Los alumnos, las alumnas y los docentes disfrutaron de la jornada y se divirtieron con las inversiones de roles, la parodias y aventuras de estos personajes clásicos. Posteriormente, a pedido de los alumnos, y también de las docentes, todos los grupos leyeron los textos con las diferentes versiones que se habían presentado en la Jornada. Esta lectura quedó a cargo de las docentes de grupo en el aula. Se proyectaron a los alumnos películas sobre el mismo cuento, contrastando el lenguaje literario con el cinematográfico.

Debido al interés que despertó en los alumnos y alumnas se continúa con el proyecto de lectura de cuentos maravillosos y la proyección de películas sobre los mismos. En un próximo encuentro cada grupo presentará el cuento maravilloso que más le gustó y le explicará a los otros  los fundamentos de su elección, buscando una forma de representarlo

Con el objetivo de ampliar la experiencia, decidimos que los alumnos conozcan otro tipo de Biblioteca, además de la escolar. Con cuatro grupos escolares visitamos la Biblioteca Pública Martín del Barco Centenera, cercana a nuestra escuela. Durante la visita guiada realizamos un recorrido por las diversas salas: de lectura, parlante, patio de lectura. Los alumnos y alumnas pudieron observar en directo el funcionamiento de una biblioteca pública, la manera de acceder a de los libros (por autor, por título, ficheros, computadora) y los requisitos para convertirse en socio, como así también la posibilidad de préstamos a domicilio. En el lugar funciona una sala de literatura infantil y juvenil, los alumnos y alumnas recorrieron los estantes, tomaron libros y se sentaron en las mesas a leerlos. Disfrutaron de la presencia de una narradora que les contó cuentos. Para este cuatrimestre está prevista una visita a la Biblioteca del Docente con los grupos restantes.

Toda la escuela concurrió a la 20° Feria del Libro Infantil y Juvenil. Para esta ocasión, como la Cooperadora no contaba con fondos, se pidió la colaboración de los padres con el aporte que pudieran hacer para poder comprar libros. Reunimos una pequeña cantidad que se sumó a la donación de una colaboradora de la escuela que nos ayuda desde hace años. Se realizó una compra de libros álbum y de libros para los alumnos del nivel inicial y primeros grupos que necesitan textos breves y con preponderancia de la imagen. En una reunión de toda la escuela se presentó a los alumnos y alumnas los libros adquiridos. Es importante señalar que en cada compra de libros realizada para la selección de los libros se tomó en cuenta no solo a los destinatarios sino también la calidad literaria, de las ilustraciones y de la edición; la variedad de géneros, temas, autores, formatos, editoriales. Apuntamos a elegir libros que emocionen, diviertan,  que sean transgresores, que provoquen leer y seguir leyendo.

La biblioteca permanece abierta durante los recreos, ingresan los alumnos y alumnas libremente y eligen libros de los estantes, leen silenciosamente o en pequeños grupos. Ya han comenzado los préstamos a domicilio, con gran éxito (los libros se devuelven y en buenas condiciones). Con una frecuencia de una vez por semana los alumnos y alumnas visitan la biblioteca o la docente mediadora va al aula a leer en voz alta. Para cada grupo se establece una estrategia diferente, de acuerdo a lo que los docentes mediadores observan que necesitan, se flexibilizan los agrupamientos,  la frecuencia, el  tiempo de lectura, o la película a proyectar.

Hay momentos en que la propuesta incluye a todos los integrantes de la escuela, otros donde la lectura se hace más intima y otros en que son los mismos alumnos los que deciden ir en busca de textos. Observamos que los alumnos y las alumnas comienzan a elegir libros, piden leer nuevamente alguna historia que les impactó, los varones están abandonando el terror por las historias amorosas, y se atreven a recomendar lecturas a otros compañeros, sin la mediación de los docentes. Tenemos otros desafíos, que los alumnos alfabetizados se conviertan en lectores mediadores, por ejemplo. En estos días una alumna alfabetizada se ha convertido en lectora en voz alta para sus compañeros de grupo, esperamos que a fin de año sean más.

Para terminar queremos decir que este es un proyecto  que recién se inicia pero que los resultados nos indican que vamos por un buen camino. Las que sostenemos esta propuesta amamos los libros, y estamos convencidas que la experiencia de la lectura es, fue y será esencial en nuestras vidas. Que compartirlo con otros más que un deber es un placer, y lo hacemos con pasión. Y que los alumnos no lean ni escriban convencionalmente no nos detiene, porque “ser excluido de los libros –incluso de aquellos de los que podríamos prescindir- es una soledad dentro de la soledad” (Pennac, 1993, p. 145)

 

Bibliografía

  • BRUNER, J (1988) Realidad Mental y mundos posible. Los actos que dan sentido a la experiencia. Madrid, Gedisa
  • CESARINI, R. y de FEDERICIS, L. (1998) citado en La enseñanza de la literatura como construcción del sentido, Colomer, T. (2001) Revista Lectura y Vida, Revista Latinoamericana de Lectura, Año 22, N° 4. Buenos Aires.
  • COLOMER, T. (2001) La enseñanza de la literatura como construcción del sentido en Lectura y vida.  Revista Latinoamericana de Lectura, año 22, N° 4 Buenos Aires.
  • DURAN, T. (1998) Ver para saber: sobre la importancia de saber leer imágenes. En Revista CLIJ N° 102, Barcelona, Editorial Torre de Papel
  • PENNAC, D. (1993) Como una novela. Barcelona. Empuries.
  • PETIT. M. (2001) Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Mexico. Fondo de Cultura Económica

 

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