Atrapados… con salida

Título del trabajo: Atrapados… con salida.

Título del trabajo: Atrapados… con salida

Autoras: BLAWDZIEWICZ, Andrea; MOREL, María Luisa, NACHAJ, Alejandra Sonia.

Institución: Escuela Domiciliaria Nº 1, D.E. 12º

 

Resumen: El presente trabajo relata las estrategias empleadas en el abordaje de los alumnos que llegan diagnosticados con fobia escolar y otras patologías de origen emocional.

La escuela domiciliaria ofrece una propuesta que intenta desobturar, desarmar la dificultad para poder organizar, darle sentido nuevamente, propiciando un clima institucional de apertura al trabajo interdisciplinario y contando con el apoyo de los padres para que todos favorezcamos la inclusión efectiva no sólo en el ámbito educativo, sino además en otros espacios, también necesarios para el desarrollo personal del niño. No existe un adulto para quien la etapa escolar no haya sido importante o no haya dejado en él recuerdos imborrables, Los maestros conocemos la responsabilidad que nuestro rol implica no sólo en el aprendizaje de nuestros alumnos, sino como modelos de identificación, figuras de amor y objetos ideales que los guiarán por el resto de sus vidas.

Introducción

 

Como docentes nos sostenemos en el deseo y nos incluimos en la trama  vincular desde donde estimulamos el aprendizaje de nuestros alumnos. La mirada y la palabra son necesarias para decodificar ese deseo. Constituye una tarea permanente desde donde partimos día a día para re-construir  nuevos saberes, orientados hacia la creación de “lo nuevo”.La palabra surge como instrumento necesario para diseñar un trabajo en equipo Poner palabras implica rehabilitar, humanizar… La escuela domiciliaria ofrece una propuesta que intenta desobturar, desarmar la dificultad para poder organizar, darle sentido nuevamente. El tiempo es un continuo, las adaptaciones son permanentes y logran coherencia en función de los ritmos de aprendizaje y el crecimiento individual de cada alumno. Como docentes tenemos muchas veces la sensación de estar  comenzando en cada encuentro, en cada actividad, entonces surge la necesidad de crear un espacio de trabajo conjunto desde la complementariedad de los roles, donde se analice la circulación de saberes y donde alumnos y docentes implicados en el proyecto puedan hablar, decir algo, escuchar…

Ludmila se interesa por la escritura, con lo cual  a la hora de Lengua, una sutil sonrisa aparece, especialmente cuando de escribir alguna historia se trata. Comienza con algunas palabras, se detiene a mirar hacia la ventana. Sigue escribiendo… mira nuevamente… se intranquiliza hasta que… Ludmila se para por quinta vez  en busca de su madre que se encuentra afuera. Sale unos segundos… Vuelve y sigue trabajando.

Agustina no asiste a clase desde hace cuatro meses, argumentando que “no quiere ir”, cuando se le pregunta el porqué, surge el silencio, baja la mirada y sus ojos comienzan a humedecerse… y el abrazo hacia su mamá se hace inminente. “No se porque”… es lo que expresa.

Lionel  apoya su mentón en la mesa de trabajo, se queda callado, sin previo aviso  se niega a continuar con la actividad en la que parecía estar interesado. “¿Qué pasa?”… No responde. ¿“Descansamos un rato”? Silencio. Levanta su cabeza y pregunta “Y… ¿Qué pongo ?…  ¿Qué tenía que  hacer?”

Estas y muchas de otras escenas similares nos resultan familiares  a los docentes que trabajamos en este proyecto, sumadas a las demandas  por parte de los padres que llegan a la institución desesperados, angustiados  y la mayoría de las veces culpables, sin saber concretamente que les pasa a sus hijos, sin saber qué hacer por ellos, con el diagnóstico que les informa el profesional, pidiendo ayuda para que alguien haga algo. No quieren que sus hijos pierdan la escolaridad, desean que sus hijos sigan aprendiendo, pero “al niño le pasa Algo”, se niega  a asistir a la escuela, da muestra de angustia y ansiedad. No se trata de una cuestión que se resuelva poniendo simplemente un límite. El discurso de los padres suele ser… “No sé que más hacer para que vaya a la escuela” “a éste, más no se le puede pedir”… Entonces, si nada podemos esperar de alguien ¿puede haber demanda? O ¿sólo  se demanda  de quién se espera algo? Para demandar… ¿No será necesario ofrecer? ¿Cuál es la oportunidad que tienen estos niños que por su condición de “fóbicos” o “emocionales” no tienen la posibilidad de seguir “aprendiendo” en su escuela de origen? Ese “aprehender” se apoya en el impulso vital, llamado “deseo”. En el momento descripto, el niño  está atrapado en ese lugar de no poder, por ahora es objeto de deseo del Otro y si no es asistido por ese Otro, Madre, Terapeuta, Docente, Institución, seguirá en ese lugar. Debemos tener en cuenta que toda experiencia de vida deja huella y marca el destino de ese deseo. Pudiendo inhibirlo, desviarlo, potenciarlo.

 

Nuestra propuesta

 

Creemos en la posibilidad, ellos mismos pueden “ser” algo más que un niño con una problemática emocional: Les ofrecemos la oportunidad de seguir aprendiendo, de estar con otros pares, de salir del atrapamiento del Otro y ser objeto de su propio deseo, de ponerle palabras a su angustia, a sus miedos, a sus intereses; estableciendo una comunicación y un vínculo desde el respeto a sus necesidades educativas especiales, Reconociendo la diversidad como inherente a las personas y sosteniendo la idea de que todos los niños deben tiene el derecho a aprender. Convirtiéndonos así “en un puente”, que facilite el acceso al conocimiento, a la comunicación, a la integración reafirmando su autonomía, estimulando el pleno desarrollo de su personalidad llegando así a su plena “Inclusión educativa.”

 

Características de la población escolar

 

Son alumnos de edad escolar provenientes de escuelas públicas y privadas que llegan diagnosticados con patologías emocionales. Suelen ser niños y niñas que presentan frente a la situación escolar:

Ansiedad – Angustia de separación. – Inasistencias frecuentes – Desmotivación y actitudes resistenciales respecto de la escuela – Extremada dependencia en el requerimiento de la atención del docente – Estados de ánimo cambiantes – Dificultad para adaptarse a situaciones nuevas – Inconstancia para terminar las actividades o cumplir con las tareas de fijación – Aislamiento – Bajo nivel de tolerancia a la frustración – Se victimizan e intentan manipular a los adultos – Baja autoestima – Dispersión – Dificultades para organizarse – Desfasaje respecto a los contenidos curriculares esperables para el grado que cursan.

La escuela a la que concurren deja de ser un ámbito de placer para transformarse en un lugar en el que reciben críticas y el sitio donde se ponen en evidencia sus máximas dificultades de adaptación y en consecuencia, de aprendizaje. Si éstas características particulares referidas a  sus actitudes frente a lo escolar,  no son contenidas  y comprendidas, causarán en el niño problemas de adaptación en el ámbito institucional, social y familiar. Por ende, se requiere para solicitar su integración a ésta escuela, el certificado médico psicólogico, psiquiátrico correspondiente, donde consten los motivos que impiden su concurrencia a la escuela común, constancia o pase de la escuela de origen y la presencia de la mamá, padre o tutor en la institución durante las horas de clase.

 

Cómo trabajamos

 

Nuestro trabajo  está orientando al alumno y a la familia mediante acciones coordinadas entre el equipo docente, interdisciplinario y de conducción, en articulación con la escuela de origen, la comunidad y los terapeutas que intervienen en cada caso.

Los alumnos asisten una, dos o tres veces por semana, en el horario asignado y acordado con los padres. El tiempo de permanencia se va adecuando y flexibilizando teniendo en cuenta  la necesidad particular de cada uno y considerando la continuidad de la escolaridad.

Comenzamos con un repaso general,  tratando de recordar los contenidos fundamentales de cada área,  haciendo que el alumno vaya poco a poco y de manera gratificante, acercándose al momento en que dejó de asistir a la escuela, para recuperar así su historia escolar; preguntando por ejemplo, qué materias le gustaban más. Las actividades pedagógicas a desarrollar, presentan una sistematización permeable, abierta y acomodada, casi informalizada en un principio,  teniendo en cuenta las necesidades del alumno, el establecimiento del vínculo,  respetando los tiempos,  requiriendo como estrategia, actividades recreativas, que también persiguen fines educativos, proporcionándoles una variedad de estímulos que le permitirán interesarse, asombrarse, e ilusionarse en un ambiente agradable y distendido, para que pueda abandonar la pasividad e indiferencia provocadas por la situación emocional que atraviesa. Este vínculo está salvado por nuestro sentido común, criterio, intuición, delicadeza, serenidad sumada a la labor personal de “saber – estar” observando, escuchando, preguntando, hablando, sonriendo, riendo y por que no, acariciando o simplemente en un saber – estar “en silencio”. Este saber – estar,  “vinculándome con el otro” está basado en el afecto. El afecto, la comprensión y la contención son ingredientes fundamentales para asegurar un buen aprendizaje. Se aprende a través de la mirada del otro, de sus palabras, de sus gestos, de su afecto, de su contención. De esta manera, el alumno recupera su autoestima y autonomía.

No se trata sólo de “transmitir lo que planificamos”; va más allá. Tiene que ver con nuestra forma de ser docentes, nuestra ideología y nuestra propia historia educativa. Todo ello se pone de manifiesto automáticamente cuando estamos enseñando. La  planificación de  nuestras clases es importante pero no lo único, aspiramos a través de la comunicación y el establecimiento del vinculo, que nuestros alumnos puedan ser capaces de identificar sus propios sentimientos para poder expresarlos adecuadamente, para lo cual será necesario hacerles saber que las  emociones son parte de la vida cotidiana. El registro de las propias emociones, les permitirá  poner en palabras lo que les pasa del modo más apropiado; en consecuencia,  se sentirán  menos amenazados por otros y más seguros en el manejo de sus propias reacciones en los conflictos que se les presenten.

Para posibilitar la inclusión y el progreso de nuestros alumnos  será necesario:

Crear un espacio basado en el respeto y comprensión, reconociendo y aceptando sus dificultades, estimulando en ellos la confianza y el sentimiento de que son aceptados.

Adaptar la modalidad al ritmo, estilo de aprendizaje y capacidad de cada alumno, previendo las modificaciones significativas de los contenidos a impartir, de los tiempos para hacerlo, de los recursos a utilizar, de la complejidad de las propuestas, con enriquecimiento explícito de las estrategias para aprender.

Respetar las individualidades aplicando adaptaciones de forma y si es necesario de contenido dando lugar a la necesidad del niño de una enseñanza personalizada.

Proponer abordajes temáticos para trabajar con todo el grupo que puede en ocasiones presentar necesidades similares o ser totalmente heterogéneos o bien agruparlos por parejas estimulando así,  la interacción con los pares, brindando una oportunidad para el trabajo en equipo, compartiendo intereses.

Prediseñar tareas para dirigir el esfuerzo hacia lo que se quiere, trabajar facilitando el desarrollo de sus propios intereses y motivaciones vinculando sus habilidades y conocimientos con otras áreas del aprendizaje y fundamentalmente con lo que ocurre en el mundo real.

Contar con material didáctico variado, no solo suficiente sino pensado y elaborado de acuerdo con los requerimientos de los alumnos: Libros, fichas de ejercitación, material concreto, audiovisual, tecnológico, guías de estudio y, sobre todo la disposición para efectuar las modificaciones, ajustes y adaptaciones necesarios.

Pensar y preparar la metodología a aplicar en el proceso de enseñanza – aprendizaje y la forma de evaluar, para lo cual será muy necesario conocer las fortalezas y debilidades de los alumnos.

Aliviar la presión de la evaluación escolar especialmente en lo referente a los requisitos para la promoción, permitiéndoles sostenerse en el grupo aún cuando no logren todas las acreditaciones necesarias.

Mantener a los padres permanentemente informados acerca de las dificultades y de los ajustes efectuados  al trabajo con el niño como así también acerca de los adelantos, por mínimos que sean.

Realizar los cambios y ajustes solo cuando sean necesarios, pero en las áreas en que el alumno logre ajustarse a las propuestas generales procurar sostenerlo en ellas, destacando y  estimulando sus logros frente a ellos.

Saber diferenciar la falta de capacidad de la falta de voluntad y actitud de esfuerzo. Un trabajo diferente requiere estrategias alternativas de quien no puede; en cambio, de quien no quiere o no tiene ganas requerirá estrategias disciplinarias y de motivación.

Propiciar un clima institucional de colaboración y apertura al trabajo interdisciplinario y  fundamentalmente contar con el apoyo de los padres para que todos favorezcamos la inclusión efectiva no sólo en el ámbito educativo, sino además en otros espacios también necesarios para el desarrollo personal del niño.

 

Inglés en acción… una experiencia áulica

 

Había una vez una profesora de inglés con más de treinta años de experiencia en escuela Primaria y con una gran pasión por la Narración. Al enterarse de la gestación del Proyecto “English in Action”, no dudó en comunicarse con la Directora: Susan Hillyard. Siempre entendió que el aprendizaje de dicho idioma era un pasaporte para éste mundo globalizado, y hablar Lengua Franca está bien y que Shakespeare no se ofendería. Pasó el verano fantaseando con la propuesta que se concretaría en el mes de marzo. Tuvo una reunión con la directora de la Escuela Domiciliaria 1 quien le explicó de qué se trataba, pero necesitaba vivirlo para entenderlo mejor, pues jamás había trabajado con alumnos especiales. Entonces pensó: “al hecho, pecho”. Como toda maestra responsable, planificó una clase muy completa para dos horas de duración. Organizó mucho material, todo lo que generalmente utilizaba en sus clases de Técnicas Teatrales en el Aula de Ingles, materia que dicta para futuros docentes. Con alegría Preparó un “Action Sack”, una bolsa con un cuento Clásico:” Ricitos de Oro”, títeres, CD, plastilina, marcadores, papeles de colores, cartas, libros con diferentes versiones del mismo cuento, un corto guión para una obra teatral, máscaras, sombreros, y un listado de Sitios Web para leer y oír cuentos y un cuaderno donde anotar todas sus vivencias. Pero sobre todo, mucho entusiasmo, muchas ganas y mucha incertidumbre… Porque no conocía a los alumnos “That didn’t speak English”.

Desde ese momento, Andrea comenzó su “Post- Grado acelerado en Educación en la Universidad Domiciliaria”. Fue durante los siguientes meses, cuando pudo poner en práctica todos sus conocimientos y conceptos “progresistas”, que en su momento le produjeron dolores de cabeza. Muchas cosas pasaron, muchas experiencias ha vivido, buenas y frustrantes, pero ésta maestra entendió que Sólo poco se logra,  la imaginación, la creatividad, la flexibilidad y el juego son la base para romper barreras, sentirse libres y no temer al error ni al ridículo.

Cada alumno es capaz de producir, y colorín colorado, éste cuento no se ha terminado, pues hay mucho por hacer aprender y andar, pero afortunadamente Andrea está acompañada por colegas que comparten sus mismos ideales y una líder para continuar en ésta maravillosa aventura.

 

Conclusiones

 

No existe un adulto para quien la etapa escolar no haya sido importante o no haya dejado en él recuerdos imborrables, Los maestros conocemos la responsabilidad  que nuestro rol implica no sólo en el aprendizaje de nuestros alumnos, sino como modelos de identificación, figuras de amor y objetos ideales que los guiarán  por el resto de sus vidas. Todos los esfuerzos que podamos hacer para que esas experiencias sean lo más enriquecedoras posible, se verán ampliamente recompensadas.

La propuesta no es ver como ayudamos al que no puede, sino ver qué modificamos para que pueda; no es encontrar los errores, sino partir de sus fortalezas, de lo que sí puede; no es aislarlo, sino incluirlo; no es competir con los demás, sino consigo mismo; no es la obligación de aprender, sino acceder al placer de este proceso.

 

Bibliografía

 

  • Bowlby, John “El apego y la pérdida” Volumen 2- Paidós- Psicología Profunda
  • Editorial Magisterio del Río de la Plata “Aula Taller”
  • Freud, S: “Más allá del principio del placer”. Obras Completas. Amorrortu.
  • González, José Luis. “Pedagogía Hospitalaria” Simancas Aquilinino Polaino Dorente
  • Jornada de la Red- Documento de trabajo. “Los Grandes temas de la Psicología” Letra Viva.
  • Ministerio de Educación: “El aprendizaje en alumnos con necesidades educativas especiales” – Documentos para la concertación. Serie A, N ° 19- Acuerdo Marco para la Educación Especial.

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