¿Dónde está mamá?

Título del trabajo: ¿Dónde está mamá? Interrogantes, relatos y reflexiones a partir de la experiencia vivida con un niño del Nivel Inicial.

Autoras: NAHMANOVICI, Elisabet; REINA, Carolina.

Institución: CENTES (Centro Educativo de Niños con Trastornos Emocionales Severos) Nº 1, D.E. 5º.

Resumen: ¿Dónde está mamá? Esta es la pregunta que constantemente realiza Ivo. Nuestra pregunta, en cambio, apunta hacia otro destinatario.

Nos interesa entonces: ¿Dónde está Ivo? ¿Cómo iniciar el camino para encontrarlo? ¿Qué estrategias elegir? ¿Cuáles serían las intervenciones a realizar? ¿Qué orientación tomar en la tarea?

Ivo es un niño que nos convocó a infinidad de interrogantes, nos introdujo en nuestro “no saber”, nos convocó a la lectura, a la investigación, a la escucha de diversas opiniones y como verán, a la escritura.

Así, frente a la pregunta incesante del niño ¿Dónde está mamá? nosotras respondemos con otra pregunta: ¿Dónde está Ivo?

Hablamos de un niño que ingresa a nuestra Institución a los 6 años, derivado por Gabinete Central, hijo único, vive con su madre y su padre, quienes se muestran comprometidos en la búsqueda de diagnóstico y tratamiento.

 

Año 2009

 

Ivo se presenta en el Centes de la siguiente manera: no puede ingresar solo, establece escaso contacto visual, no logra separarse de su papá ni de su mamá, por lo tanto, uno de ellos ingresa  a la sala junto con el niño. En el caso que desaparezca de su campo visual, necesita verificar en forma permanente la presencia de uno de ellos, entrando y saliendo de la sala.

Cuando se enoja grita, llora y repite la frase desgarradamente: “No sos un bebé!”.

En relación al lenguaje, manifiesta ecolalias, soliloquios, perseverancias con diferentes frases, muchas veces descontextualizadas.

Puede asomarse a la sala de computación y observar un video de su interés pero se mantiene en el pasillo sin perder de vista a uno de sus padres.

La posición tomada por las docentes a cargo fue la de ubicarnos como borde, como límite o marco de esa familia y especialmente de este niño que se encontraba  arrojado en un abismo sin pausa.

Durante un año escolar Ivo necesitaba de la presencia de alguno de sus padres, para permanecer en la sala.

Los papás cuentan que le agrada escuchar canciones que repite como la de “Mi corazón está colgando en tus manos” y realizan comentarios sobre su experiencia con el niño a través de frases como “Si no le damos lo que él quiere, se enoja, se pone mal, grita”; “Él manda en casa”; “Por ejemplo, tenemos tres teles y él nos cambia de canal, me cierra la puerta y me manda a dormir”; “No confío en nadie, prefiero que se quede en casa conmigo”, entre otras.

El padre trabaja de noche, para no perderlo de vista ni un instante. Dice: “Lo sobreprotejo mucho, estoy encima, creo que entiende, pero se hace el tonto”; “Tuvo un retroceso a los 2 años, antes jugaba a la escondida”; “La madre lo tenía mucho tiempo encerrado”; “De caprichoso no caminaba”: “Yo también tenía problemas para comunicarme, a los 6 años tiraba todo, rompía todo”;  “Quiere quedarse solo en nuestra habitación, incluso comer allí, a  mi me  hecha de la pieza y en cambio a la madre la deja y deja la puerta abierta”. La mamá comenta que duerme abrazado con el nene y el papá en la habitación del hijo. Cuando se le sugiere que la pareja duerma por un lado y el niño por el otro, la madre dice en forma instantánea: “Tendremos tres camas”.

Hablamos de un padre alienante y gozoso del control que ejerce con su hijo, a través de una mirada que no cesa por ningún motivo, que adapta su horario de trabajo para ocuparse de su hijo sin límites ni condiciones. Y de una madre que en un principio se presenta bajo un semblante angelical de desprotección,  y luego de un tiempo observamos  que la acompaña  un discurso casi siniestro, hasta obsceno.

¿Dónde está mamá?

Según Lacán para hablar de sujeto, debemos adentrarnos en lo que él llama “metáfora paterna” y en la relación significado-significante.

Es necesario entrar en la dialéctica del deseo y que este deseo sea articulado con la ley. Nos referimos al hecho de hacer uso del “Nombre del Padre” y no de quedar capturado en él. Para ello se requiere de la presencia de la figura de un padre que logre encontrarse con una madre deseante y desde allí introducirse a través de su función interdictora en esa relación como es la de madre e hijo.

Es el Otro quien construye un sujeto particular, e instala la diferencia capaz de producir un cuerpo unificado.

De esta forma y ante el padecimiento de Ivo, intentamos descubrir en la inmensidad de sus alaridos, gritos, quejidos, carcajadas inmotivadas y frases descontextualizadas como “my friends”, “música latina” y otras.  Buscamos la diferencia, la fisura por dónde adentrarnos  para encontrar allí a Ivo.

Día a día, tomamos contacto con nuestras sensaciones de asombro, y por qué no decirlo, de perplejidad y conmoción…. que además se reflejaban en la mirada de nuestras compañeras de trabajo, frente a las características de este niño.

Fue necesario tapar el espejo de la sala ya que su imagen le provoca reacciones autoagresivas, gritos, muecas, gestos de horror a la manera de una situación intrusiva y amenazante. Esta situación requiere nuestra intervención a través de palabras y poniendo el cuerpo como límite.

Según Esteban Levín, en el estadio de espejo se observa un reconocimiento de la imagen especular del niño en una escena de júbilo donde los padres se reconocen especularmente en sus hijos resignificando el espejo de ellos en el cuerpo del mismo, “…es el Otro quien arma y recrea el espejo[1]. En esta etapa, se construye la imagen corporal que el infante, a partir de su prematuración, la constituye como fragmentada. Inferimos que en Ivo es esa imagen, aquella que le devuelve el espejo, la que se le revela como del orden del horror.

Es necesaria una operación de construcción subjetiva para vivir como propio ese cuerpo.

¿Dónde está mamá?

Orientamos nuestro quehacer convirtiéndonos en borde, alojándolo, inaugurando otro lugar donde fuera posible la alteridad, construyendo espacios, generando pausas, cortes, soportes.

En rigor, en el desarrollo diario de nuestra tarea intentamos percibir un rasgo que lo diferencie, donde se haga presente un detalle que vislumbre el surgimiento  de algo del orden de la subjetividad.

¿Dónde está mamá?

Transcurrido un año de trabajo, determinadas conductas cristalizadas fueron cediendo.

En este marco, podemos relatar algún acontecimiento como el que ocurrió en la sala de computación, lugar que era de singular preferencia para Ivo. Él elegía en forma perseverante un juego donde una serpiente se va comiendo a diferentes animales, quedando la silueta de los mismos dentro de su vientre. El niño observaba muy atento esa escena, a la cual se le agrega un plus de satisfacción, cuando logra ponerle movimiento a la cola de la serpiente, que se arrastra contenta con su panza llena.

En otra ocasión, en este juego, una de nosotras le realizó en forma espontánea cosquillas. Ivo comenzó a reír a carcajadas frente al estímulo dirigiendo su mirada en forma intencional hacia la maestra, tomándola del brazo y pidiéndole que realice este movimiento repetidas veces. Además, pudo relacionarse corporalmente con las dos docentes tomándolas del brazo a manera de sostén, una de cada lado. Estas risas, carcajadas y miradas dirigidas, se transformaron en caricias que demandaba a diario.

¿Dónde está mamá? Acá está Ivo.

En su mirada, en su pedido, en su sonrisa y en su búsqueda hacia el otro.

Año 2010

 

En el primer día de clases de este año, se produce un encuentro que nos marca al decir de Levín  un “acontecimiento”. Nos muestra un encuentro y un desencuentro.

Un encuentro con nosotras, sus docentes,  y un desencuentro con sus padres a quienes les da la espalda y se aleja de ellos de nuestra mano, pero sin cerrar las puertas metafórica y literalmente hablando.

En su transitar hacia la sala, se asegura que las puertas de todo el pasillo de la institución estén cerradas, salvo la que comunica con el hall de entrada y de su sala de jardín. Camina diciendo Cerrate”; “¿Dónde está mamá?”; “No sos un bebé” e indica a través de gestos a toda persona que aparezca en su camino que ingrese a su sala y cierre la puerta.

Aún hoy, la puerta del jardín siempre debe permanecer abierta, de no ser así, se produce una escena de llanto, gritos y corridas hacia la entrada para verificar la presencia de sus padres.

¿Dónde está mamá?

Esta frase que se repite en forma esteriotipada podemos pensarla entre otras cosas, en una frase sin tiempo ni alteridad, ni diferencia posible, donde no hay corte, ni marco alguno. Nos recuerda a aquella imagen en la computadora de la serpiente estragante con sus presas que se retira muy oronda moviendo la cola.

¿Dónde está mamá?

Representa una sucesión incesante de continuidades indiferenciadas que no nos orienta a la posición subjetiva del niño, sino que nos dirige a la posición cosificada del mismo.

¿Dónde está mamá?

Algo se modificó y hubo un movimiento, y no justamente de la cola…

Algo de otro orden circuló en el niño que posibilitó  la construcción de una escena diferente.

Dejó atrás a papá y mamá por un tiempo…

Tomando distancia, posibilitando de alguna manera, por breves instantes, que Ivo aparezca.

Hoy, Agosto de 2010 Ivo llega a la institución, en ocasiones repite la frase estereotipada, en otras no, e ingresa a la sala diciendo “pinturas”, “rojo”, “verde” , pinta en la hoja tratando cuidadosamente de que no se mezclen los colores, pide “computación”, “plumo” “burbujas”, reconoce letras, números y ante la pregunta “¿Dónde está IVO?” responde “Acá está”.

Bibliografía:

 

  • Lacan, Jacques. (1956-1957) Seminario 4: La Relación de Objeto. Editorial Paidós. Buenos Aires.
  • Lacan, Jacques. (1962-1963) Seminario 10: La Angustia. Editorial Paidós. Buenos Aires.
  • Levin, Esteban (2003) Discapacidad: Clínica y educación. Los niños del otro espejo. Editorial Nueva Visión, Buenos Aires.
  • Levin Esteban (1995) La infancia en escena. Constitución del Sujeto y Desarrollo Psicomotriz. Editorial Nueva Visión, Buenos Aires. 3ra Edición

1 Levin, Esteban (2003) Discapacidad: Clínica y educación. Los niños del otro espejo.
Editorial Nueva Visión, Buenos Aires.

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