Biblioteca ambulante

Título del trabajo: Biblioteca ambulante. Miradas para escuchar y acercarse.

Autoras: FRÍAS, Mariela; MARTÍN, Celia; PRADO, María Angélica.

Institución: Escuela de Recuperación Nº 21, D.E. 21º.

 

Resumen: Escuela 21. La falta de espacios ha relegado la Biblioteca a un espacio que debió convertirse en aula de clase. Desde el año pasado, para un grado de la escuela… a partir de este año, por la expansión del proyecto “Senderos”, entonces, la primaria ha perdido físicamente el lugar. Por lo tanto, los libros, ¿Cómo se encuentran con los alumnos? ¿Cómo se genera un espacio de lectura y de intercambio con el material que cuenta la escuela?

Al problematizar esta dificultad, se puede visualizar de manera positiva parte de la solución: Docentes dispuestos a trabajar, cuyo interés radica en fomentar el acercamiento a la lectura, desmitificando el lugar de “la Biblioteca” como un espacio lejano a la cotidianeidad. Se busca renovar y resignificar el vínculo entre la biblioteca y la escuela; para despertar necesidades, generar actitudes, forjar hábitos en torno a la lectura y a los libros.

 

Desarrollo

Docentes de 4º Grado “A” y “B”, del turno mañana y 4º Grado “C” del turno tarde proponen armar una Biblioteca Ambulante: reunir el material presente y generarle un espacio. En un  primer momento, la tarea fue ardua. Reunir todos los libros de la escuela en un espacio físico. Varios fueron los viajes que hicieron maestras y alumnos cargando cajas de una punta a otra de la escuela.

Así, los alumnos de cuarto grado empezaron a tomar contacto con los libros. Ver, tocar, oler… “Este libro es muy viejo, por el color de las hojas… ¡¡¡y tiene un olor raro!!!” Empezar a ver, a relacionarse, a involucrarse… “Seño, este está repetido, hay como veinte”

 

Fases

Inventariado de libros existentes.

Cajas con libros ocupaban las cinco mesas de los alumnos. ¿Cómo hacemos? Entonces comenzó una tarea de catalogación en donde todos los alumnos se involucraron… incluso los que no están completamente alfabetizados. Cada uno encontró una tarea que pudo ir cubriendo, y en la que se pudo afianzar.

Así, los alumnos fueron registrando los libros presentes en la Biblioteca, y a la par, las docentes, inventariando el material presente, contando la cantidad del material. Se diagramó una ficha donde se registraron los datos de los libros, y a la que se agregaron – a partir del análisis de los alumnos- nuevas categorías (título del libro, autor, editorial, año de edición, a lo que se añadió “observaciones” para poder aclarar de qué tipo de texto se trataba).

Este momento fue conmovedor en cuanto al trabajo de los alumnos. Observarlos buscando registrar en las fichas los datos pertinentes a cada categoría, ayudarse entre sí cuando no  encontraban  los datos de la editorial, el año de edición, o si había reimpresiones presentes. Distribuirse las tareas, al ver que llenaban las fichas muy rápido y no había más fichas para completar, lo cual hacía que algunos de ellos decidieran llenar las fichas con las categorías en blanco para que otros pudieran completarlas.

Configuración del carnet del lector.

Publicidad del proyecto.

Generar un espacio: la donación de estanterías permite organizar el espacio, y sobre todo, el material con que cuenta la escuela.

Se larga el proyecto!!! Se organiza un horario para no aglutinar los grupos, y para tener la posibilidad de mirar tranquilos. Los alumnos buscan libros, “husmean”, miran los dibujos, leen las fichas; hojean, se recomiendan lo hojeado… alumnos que se manifestaban desinteresados… se acercan a la Biblioteca… y se llevan material!!!

Revisar el camino… se había planteado que los alumnos seleccionaran cierta cantidad de material y transportarlo a los salones… pero durante el turno mañana produjo desprolijidades y desconexiones de parte de los chicos, se perdían en el momento de controlar las devoluciones de los libros y los nuevos préstamos. También la falta de un carrito para transportar dificultó esta tarea. En el turno tarde no ocurrió así, ellos deambulan con los libros grado por grado, ofreciendo material seleccionado por ellos.

Y volverlo a andar… se gestionó el préstamo del salón donde se radicaba la biblioteca para que los días viernes, en cortas tandas horarias, los grupos se acerquen a devolver los libros y retirar nuevo material. Estar en un mismo espacio, ficheros, carnets y libros, hace la tarea más organizada y eficaz pero sigue la apuesta por conseguir un carrito para que la biblioteca pueda deambular por la escuela 21 y los alumnos de cuarto grado, cada vez mejores bibliotecarios sigan haciéndose cargo de este proyecto que tanto a ayudado a sus autoestimas y que ha permitido que toda la escuela se sienta partícipe de este proyecto.

Las sorpresas… el observar como los alumnos comenzaron a involucrarse con los libros, el cuidado del material, la selección, el orden, la búsqueda… fue fascinante. Cómo frente a los adultos y otros compañeros se mostraban desinhibidos para explicar el mecanismo por el cual se realizaban préstamos y devoluciones; el control del material, la necesidad de mantener cierto silencio al momento de seleccionar un libro. La realización de la cartelera de la biblioteca en donde se destaca el ranking de los libros más leídos, agradecimientos, sugerencias de lectores, este apartado es genial, porque varios alumnos de diferentes grados, escribieron que les gustaría novelas épicas, bibliografías de próceres, revistas como “Muy Interesante” y libros sobre animales raros. En particular, cabe destacar la evolución de alumnos que se mostraban ausentes, tal vez muy tímidos, y que con este trabajo fueron desprendiéndose de esta “costra” que no les permitía relacionarse.

 

Evaluación parcial

 

La biblioteca permitió a los alumnos acercarse a diferentes materiales que existían en la escuela, desde libros de cuento, textos, y manuales; hasta revistas que fueron donadas por docentes y alumnos también, como Mafalda; números de Condorito, etc. Alumnos que se ven enajenados, ausentes en lo cotidiano (para lo escolar y pedagógico) que toman participación y se involucran con la lectura… También están aquellos a quienes el proyecto no moviliza… pero no debe dejarse de insistir…siempre hay un As debajo de la manga de los bibliotecarios de cuarto grado.

 

Bibliografía

 

  • Documentos de Actuación Curricular en Lengua. Dirección de Curriculum de la Dirección de Planeamiento. Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires (1996-1997).
  • Ferreiro, Emilia: “Diversidad y proceso de alfabetización: de la celebración a la toma de conciencia”, en LECTURA Y VIDA, Revista de la Asociación Latinoamericana de Lectura, Año 15, Nº 3. Setiembre de 1994.
  • Gumperz, John (1988): La sociolinguistica internacional en el estudio de la escolarización en Jenny Cook-Gumperz (comp.): La construcción social de la alfabetización. Paidós /MEC, Barcelona.
  • Nussbaum, Luci: “Observación de los usos orales en el aula y reflexión metacognitiva”, en “Hablar en Clase”, Textos de Didáctica de la Lengua y de la Literatura Nº 3. Ed. Graó. Barcelona, Enero de 1995.
  • Rodríguez, María Elena: “Hablar en la escuela: ¿Para qué?… ¿Cómo?, en LECCTURA Y VIDA, Año 16- Nº 3. Setiembre de 1995.
  • Rodríguez, María Elena: “Incidencia de las barreras sociolingüísticas en el fracaso escolar”, Memorias del Seminario sobre “Fracaso escolar y lecto-escritura”. Ministerio de Educación y OREALC-UNESCO. Buenos Aires, Setiembre de 1998.
  • Vigotsky, Lev.(1977) Pensamiento y Lenguaje. La Pléaide. Buenos Aires. (Publicación original: 1934)

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