No se tira por la ventana

Título del trabajo: No se tira por la ventana. El desafío de enseñar cuando la ley no está inscripta en la estructura psíquica.

Autoras: FIORI, Carolina; GÓMEZ ENJAMIO, Patricia.

Institución: CENTES (Centro Educativo de Niños con Trastornos Emocionales Severos) Nº 1, D.E. 5º.

Resumen: Este trabajo relata y analiza una experiencia llevada a cabo a lo largo de tres años en el CENTES Nº 1 con un alumno de la institución. Se enfatizan el trabajo y las intervenciones realizadas con el propósito de generar situaciones que permitan avanzar hacia su advenimiento como sujeto y a la inserción el discurso para que este niño pueda tomar la palabra, en lugar de ser hablado por el Otro.

 

 

El presente trabajo se trata de un niño de 9 años al que llamaremos Martín.

Martín ingresó al CENTES hace tres años debido a que presentaba “conductas extrañas y dificultades en los vínculos”, según dice el informe con el que fue derivado.

Hoy Martín tiene 9 años, es simpático y aparentemente comunicativo; saluda a todas las personas de la institución, mencionando sus nombres, las reconoce, pero no puede mantener una conversación ni responder a las preguntas que se le hacen.

Martín está en el campo del lenguaje; si bien habla, no se dirige necesariamente a otro; por momentos presenta ecolalias, verborragias, usa la tercera persona para referirse a sí mismo.

Se encuentra alfabetizado desde los cinco años, lee de corrido y sin pausa alguna; en su escritura no se observan errores, conoce si va con b larga o con v corta y lo refuerza con sus palabras diciendo : “barco va con b larga”, ”vaso va con v corta”. Sin embargo, no logra armar un texto en forma independiente, ni tolera escuchar un relato.

Le fascina hacer crucigramas y sopas de letras, a los que denomina “matatiempos”, sin poder deslizar significados de esas palabras.

Realiza cálculos mentales que sorprenden a otros niños por su rapidez en dar la respuesta correcta. Tiene un perfecto registro de las fechas, recuerda la sucesión completa de los días y de los meses.

Nos preguntamos cómo es que Martín adquirió estos aprendizajes.

Dice la mamá: “repitió salita de tres y yo le enseñé a repetir… los números, las letras, en un mes aprendió el abecedario completo.”

Y Martín aprendió a repetir. Repite frases, repite palabras de otros, repite acciones, repite secuencias.

¿Qué sentido podemos darle a este incesante repetir?

El repetir lo sostiene, le da la seguridad que Martín no tiene. Marca con su decir continuamente las diferencias e identidades que observa o conoce mediante opuestos como “blanco-negro, grande-chico, arriba-abajo, on-off, etc.”

A través de estas repeticiones, que aparecen también en los juegos de la computadora, consideramos que está tratando de constituirse como sujeto, para lo cual necesita que se produzca una pérdida de objeto al que estaría identificado.

La mamá relata en una entrevista: ¨de bebé lloraba mucho… durmió una semana conmigo y después lo tiré en su cama… ¨

La continuidad de los cuidados maternos, la repetición de los mismos, calman al niño, permitiendo la incorporación de objetos y las primeras palabras, sobre los cuales se basan las primeras cadenas significantes, dando lugar así a la inscripción simbólica.

El niño ha de ser introducido en lo simbólico a partir del objeto que posibilitará en su diferenciación la constitución subjetiva. Ésta se produce, tal como lo explica Lacan, mediante dos operaciones: la alienación en el Otro y la separación respecto del objeto. En el caso de Martín, esta segunda operación no se ha producido, quedando el niño posicionado como objeto en el Otro materno.

Al titular el presente trabajo, recortamos una de las situaciones recurrentes en la cual Martín entra a la sala, toma una pelota u otro elemento, lo arroja por la ventana, en tanto pronuncia con evidente satisfacción la frase ¨No se tira por la ventana¨, convocando con ésta y otras acciones similares la permanente mirada del Otro.

Efectivamente, hace desaparecer objetos a través de ese agujero que es la ventana, en un intento fallido de inscribir algo del orden de la separación, evitando así desaparecer él, quedar él mismo arrojado, excluido del Otro.

Es evidente que Martín puede pronunciar la palabra “no” y repetir la frase, pero no puede disponer del NO, en tanto no está inscripto en su estructura psíquica. Repite una norma escuchada, pero que no ha sido internalizada. Podemos decir que no operó la función paterna instalando la legalidad que implica un corte posibilitando el advenimiento de un sujeto.

¿Qué propuestas pedagógicas son posibles en este caso?

El trabajo que nos propusimos con Martín consiste en actuar como sostén para el desarrollo de su constitución como sujeto.

Cuando Martín saluda a las distintas personas y dice “Hola Caro, vos sos Caro, yo soy Martín. Hay dos Carolinas”, todos los días lo mismo, entendemos que está tratando de instalar algo del orden de la diferencia y de la separación del otro; marcando la presencia-ausencia de cada uno de sus compañeros y docentes.

Observamos que cuando tira por la ventana al igual que cuando esconde una pelota y después no la busca, el objeto ya no está, deja de existir fuera de su visión, se pierde, porque no está constituido.

A partir de estas acciones que muestra, nuestras intervenciones apuntaron a armar circuitos de acciones que le permitan recortar el todo, obstaculizando la posición de objeto en que se encuentra, pasando de ser el objeto a disponer de él.

Decidimos dejar de lado, en la medida de lo posible, aquellas actividades que buscaba y en las que quedaba atrapado, tales como los matatiempos, las sumas y restas a las cuales no puede adjudicarles ningún sentido, ya que no las aplica a situaciones concretas y recurrir a juegos primitivos, constitutivos que lo ayuden a inscribir aspectos fundantes, otorgando significación en donde hay vacío.

En un primer momento, notamos que Martín no podía soportar el juego del cu-cú, la desaparición del otro tras una tela gritando: “sacálo, sacálo!!!”. Poco a poco, comenzó a aceptarlo y a disfrutar del reencuentro con el otro, como si algo de la pérdida se fuera instalando. Otro juego similar que podemos mencionar es la división del patio que propone el niño mediante una soga, lo cual le permite distanciarse del otro diciendo “vos ahí, Martín acá”. Al caerse la soga, gritaba: “arreglálo, arreglálo!”, indicando claramente su necesidad de marcar un límite entre él y el otro, pudiendo así producir algo del orden de la diferencia. Esos opuestos, como acá-ahí, y todos los antónimos que  fascinan a Martín, podrían hacer serie en una cadena que instalara algo del orden del fort-da. Y los juegos repetidos podrían lograr cierta dialectización, en tanto la repetición va en busca de la diferencia.

En síntesis, las intervenciones pedagógicas van dirigidas a la construcción del objeto en cuanto el todo y sus partes. Martín disfruta de la formación de rompecabezas, en concreto y en computación; así como de otros juegos donde aparece lo relacionado a la constitución del concepto de número y del sistema de numeración, refiriendo sus aspectos a situaciones cotidianas; la adquisición de ritmos en músicas así como las actividades lúdicas en educación física permiten la construcción del tiempo y el espacio, empleando su capacidad de memoria para el aprendizaje de melodías; el trabajo en el taller de cocina con la posibilidad de  modelar amasando productos de consumo, objetos de uso; el desarrollo de la oralidad en todas las áreas, como fundamento del lenguaje, intentando que Martín lo utilice con intencionalidad comunicativa y no sólo como mera repetición de palabras y frases y que sus producciones se enmarquen en un contexto, en las escenas que poco a poco se van incorporando como a través de breves coplas, canciones o juegos de palabras que le brinden la posibilidad de incorporar significados.

Nuestro desafío es seguir generando intervenciones de modo que el niño pase de ser hablado por el Otro a tomar la palabra, de ser arrojado a ser alojado.

 

Bibliografía

 

  • Cordié, Anny. (1994) “Un niño psicótico”. Nueva Visión.
  • De Vita y otros. (2005) “Interrogar el autismo”. Ediciones del cifrado.
  • Freud, Sigmund. (2007) “Más allá del principio de placer”.Tomo XX. Obras completas. Amorrortu Editores.
  • Lacan, Jacques:     (2005) Seminario 3. “La Psicosis”.  Paidós.

(1994) Seminario 11. “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Paidós.

(1999) Seminario 5. “Las formaciones del inconsciente”. Paidós.

  • Peaguda, Silvia: (1998) “A qué jugamos con los bebés precursores del Fort-da”. Escritos de infancia Nº 8.
  • Velleda, Cecchi y otros: (2005) “Autismo y otras psicosis infantiles”. Lumen.

 

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